miércoles, 27 de febrero de 2008

Cuerpo y alma (y Nick...)


Hace mucho tiempo ya mi amigo Artaher y yo hablábamos del impacto de la virtualidad en las relaciones humanas. Internet es un medio en el que la herramienta es audivisual y la palabra, el conductor, la causa y la consecuencia...

La vida virtual no es muy distinta de la presencial. Las personas se conocen, se relacionan y surgen los inevitables sentimientos. Sentimientos reales, tanto como en la vida presencial. Peeeeeero... no podemos olvidarnos de que sólo es una parte. Y falta otra, esencial en toda relación humana: la física.

Nuestros adolescentes se han criado a los pechos de unas tecnologías que les son propias. Parece que el género humano hubiera evolucionado hasta implementar un "gen tecnológico" en nuestros hijos. Sólo hay que ver la facilidad con que cualquier niño maneja la más intrincada máquina o el programa de un juego que tienenpor primera vez: no le hace falta leer las instrucciones.
Se manejan igual de bien en la virtualidad. Ningún adolescente desconoce internet. Y raro será el que no tenga un perfil en facebook, en tuenti (más de un 30% de los inscritos tienen menos de 14 años), en los spaces e incluso en asmallworld.... -Viven dos vidas complementarias: la presencial y la virtual. Se relacionan con la misma comodidad en la una que en la otra.

Pero las dos tienen sus virtudes y sus peligros.
Y deben ser tenidas igualmente en cuenta por los padres.

Es esencial saber (y no hablo de tratar de controlar, ¡ilusión de ilusiones!) por qué páramos transitan o retozan nuestros perturbs.
Muchos padres obvian esa faceta de sus hijos, sin darse cuenta de que el bi-status de la "antigüedad", aquel CUERPO Y ALMA con el que entendíamos la totalidad del individuo, se ha convertido en una trinidad: CUERPO, ALMA Y VIRTUALIDAD.

Como en cualquier calle o plaza, bar o puerta de colegio, nuestros adolescentes pueden ser abordados, conquistados o abducidos por influencias negativas encarnadas en personas de cualquier edad, con algún interés concreto o perverso.
Es vital no olvidar ese otro mundo donde nuestros hijos pasan muchas horas.
Vigilancia muy discreta, comunicación constante con ellos e interés por sus actividades son tres imprescindibles para los padres.

Otras actuaciones sensatas serían:

-Que los ordenadores estén en zonas de paso de nuestra casa y no en la sacrosanta intimidad del cuarto de nuestros hijos (donde nos será imposible determinar el tiempo que están ante él o las páginas que visitan y frecuentan).

-Poner un límite de tiempo de uso del ordenador. Diario e inquebrantable. Lo que beneficiará la vida familiar y social (presencial) del perturb. Y le ayudará a administrar su tiempo con otras actividades como: lectura, deporte, estudio, juegos....

-El uso de alguna herramienta de tutoría de menores en la Red: en las que se pueden discriminar a qué sitios tendrá acceso cada usuario.

No es cuestión baladí.
Y los padres que disfrutamos de una placentera vida virtual, lo sabemos.
Os dejo, como triste ilustración esta historia que he encontrado en Barrapunto, sobre Megan Meier, una adolescente de 13 años... (leed el último comentario de la página, sobre el artículo)


(Interesantísimo artículo de Felix J.Tapia sobre las relaciones sentimentales en la Red)

3 comentarios:

Alejandrina Cara de Gallina dijo...

Acabo de leer en barrapunto lo de Megan...
me dejo muy triste... en los comentarios se discute si tuvo la culpa la mujer que se hizo pasar por "amigo" o los padres, o el sistema o que... lo que no entendemos es que se trata de la vida de una criatura!!!!! que encontro en una persona que ni siquiera existia el apoyo y la motivacion para mejorar con su terapia... no se... me quedo con el corazon apachurrado...

it dijo...

Terrible, querida Alejandrina.
Y más porque esa niña ya había soportado bullying.
Imagina, una pobrecita adolescente, gordita y machacada por eso.
Humillada y deprimida.
Con una pantalla abierta a.....cualquier cosa, buena o mala, por confidente.
Y un amigo.... que como todo aquel al que damos la llave de nuestra intimidad: con la capacidad de vulnerar.

Pantallas, la Red.... una niña atormentada y horas de conexión, mala mezcla.
Y no puedo más que pensar que los padres fallaron.

Egoime_yo dijo...

Últimamente todos los padres se ponen de los nervios con lo de Internet.. No entiendo por qué los míos se preocupan por la gente con la que hablo por el messenger, y, en cambio, aceptan con total naturalidad que me vaya antes de la salida del sol a la calle sola. Estoy segura de que en esto último hay más peligro.

Por cierto.. no sabes lo que molesta eso de "tener el ordenador en lugares donde podamos observar qué hacen nuestros hijos". Estoy HARTA de tener siempre a mi familia encima, vigilando mis conversaciones y cotilleando mi blog (algo que ODIO)... ¡Que somos adolescentes, no gilipollas!

Lo de la niña, una putada. Pero, si estoy entendiendo bien el enlace a la página inglesa que está al final del artículo... ¿¿la que se hizo pasar por el chaval era la madre de una ex-amiga de la niña??... ¡Para MATARLA! Y luego somos los menores los irresponsables en Internet..