jueves, 6 de marzo de 2008

Buen ambiente...


Me pregunto si haber pasado la noche soñando que decía a los perturbs:

-¡Me cago en la put...! ¡Joder, coñ...! ¡Jodíos cabroncetes... subíos los pantalones que me duelen los ojos de veros la raya los calzoncillos!!

...tiene algo que ver con que lo último que leí anoche fue que, según Yehuda Baruch, profesor de gestión en la Universidad East Anglia de Norwich, Reino Unido: “Decir groserías fortalece el espíritu de equipo, alivia el estrés e incrementa la productividad laboral”.
Él y el estudiante de graduado Stuart Jenkins llegaron a la conclusión de que “la mala conducta aparente” puede ser positiva en las organizaciones. Según su investigación las organizaciones en las que es común decir palabrotas y donde sus trabajadores responden de forma ingeniosa empleando insultos amistosos logran un ambiente más vivo y una mayor sensación de unidad.

..........ejemmmm......


(Enlaces relacionados con tan sesudo post... UNO, OTRO y ÚLTIMO )

5 comentarios:

Ginebra dijo...

Um... puede que sí. La redacción que mejor hemos funcionado ha sido también la que peor boca tenía de todas en las que he estado.

Jajaja dijo...

Voy corriendo a llamarle hijoputa a mi jefe a ver si mejora esto...

it dijo...

Hola, Gin!
.....yo no suelo hablar mal (aunque cada vez hable peor). Pero, en mi sueño, conseguía encadenar una palabrota con otra de una manera prodigiosa... como cuando sueñas que hablas, bilingüemente, en otro idioma.... como una nativa, vamos!

;-))

it dijo...

Oye, jajaja (bienvenida!), queeee... verásss... estooo... ¡que mejor no le mentes a la madre, no vaya a ser que no se haya estudiado el análisis de este científico.... ejemmm!

;-)

Jajaja dijo...

No te preocupes, cuando fui estaba fuera del despacho, en una reunión, y luego se me ha olvidado decírselo.

Pensándolo friamente quizá haya sido lo mejor.