lunes, 7 de abril de 2008

El negociador

Pues… pasó lo que cualquier profeta de tercera habría augurado… los perturbs –que no habían abierto un libro en todo el trimestre- suspendieron; y a mi Santo y a mí no nos quedaba otra que aplicar la amenaza “el ciclomotor es un regalo que, como el reinado de Juan Carlos I, tendreis que ganaros día a día”.

Así que les dimos audiencia y se presentaron en nuestro cuarto con sus permisos de conducción y sus respectivas llaves. Mi Santo entonó el mantra monocorde de las recriminaciones mientras los perturbs, sentados y abatidos, se ensimismaban en la contemplación de su paraíso perdido: las llaves de sus motos, sobre la colcha de la cama.
Tomé la palabra y les recordé que un trato es algo que han de cumplir las partes y que los indeseables castigos estaban para imprimir un recordatorio.

-“Hasta las siguientes notas os quedáis sin motos”- Ultimó mi inocente Santo sin percatarse del brillo de decisión en la mirada del perturbnegociador.

Camino de su fusilamiento en la checa de Fomento, con una sublimidad que sólo los humoristas pueden permitirse, Pedro Muñoz Seca sentenció; “Me podéis quitar el reloj, la cartera, las llaves y hasta la vida; pero hay una cosa que no me vais a poder quitar nunca, hagáis lo que hagáis: el miedo que tengo”. Eso mismo pienso cuando me enfila mi perturbnegociador que, con un dominio envidiable de su encanto personal y una sonrisa que ya quisiera para sí un Bardem me encasqueta un “mamá, tenemos que hablar”.

Mientras su gemelo adolescente sufre la condición crónica y (lamento decir) casi incurable de enfurecerse diciendo: “mis padres no me entienden, hablamos idiomas diferentes y siempre terminamos peleando”; el perturbnegociador, sin perder el pulso, el humor ni el control nos gana siempre la mano. Por más que sepamos su táctica negociadora: fija metas específicas y pone alternativas creativas para obtenerlo, planteándolo sin agresividad; conoce lo que nosotros deseamos oír para disminuir nuestro pánico-paranoico (es decir: que fracasen, les violen, sean víctimas de violencia, de las drogas, del hombre del saco…); evita situaciones de demostración de poder/fuerza y terrenos sin mínimas condiciones de igualdad… argumenta de tal forma que acabamos negociando y cediendo.

-“Todos ganamos, ¿no lo veis?”- Dice dándole un codazo a su gemelo, tras conseguir que el castigo dure solo una semana.

-“Chata, este chico es… un peligro”- Protesta mi Santo mientras salen del cuarto.

-“Resulta monstruosa la forma que la gente va por ahí hoy en día criticándote a tus espaldas por cosas que son absoluta y completamente ciertas”- se le oye por el pasillo.
–Sí, pero… cita a Wilde. Va bien en literatura. –le contesto.


(Publicado en el MAGAZINE de EL MUNDO. 06/04/2008)

8 comentarios:

T dijo...

Si el perturb negociador cita a Wilde, entonces ese chico tiene futuro, querida. Y me estoy mordiendo la tecla para no citar yo misma a Wilde, que ya sabe que es una de mis debilidades confesables.

it dijo...

"Ese chico"... lo tiene todo ganado, querida T.

No nos damos cuenta de en qué medida podemos cambiar los acontecimientos -sean los que sean- con un poco de confianza, asertividad y buena distribución económica de nuestras capacidades personales.

Más allá del encanto personal está la tenacidad, la determinación y el afán de superar las contrariedades. -Había un viejo dicho que solía decir mi madre, que resumía la actitud del perturbnegociador, y era: "No se cazan moscas con vinagre". El uso del sentido del humor, del diálogo, de un poco de psicología y los "flancos débiles" del adversario... suelen dar muchos más beneficios que una actitud preponderante, discutidora y de nervios perdidos.

Nuestros hijos se olvidan de que los padres estamos deseando oírles, saber, comprender los motivos y consolarnos escuchando no tanto sus meaculpa como sus he aprendido de ésto ahora haré aquello otro para solucionarlo.

.....supongo que uno se da cuenta cuando se hace mayor (dice esta madre que las montó de todos los colores en su propia adolescencia... jejejeje)

¿Está Ud. bien, doña T.????

;-))

T dijo...

Estoy bien. Mi mala salud de hierro está un poco pelma estos días pero nada grave.

Yo no tengo hijos pero muchas veces me sorprendo a mi misma haciendo las mismas cosas que hacía mi madre y que, en mi adolescencia, me irritaban profundamente. Supongo que sí, que nos vamos haciendo mayores.

Ginebra dijo...

Eso ustedes. Yo, directamente, me estoy haciendo vieja. Y pelleja.

alelo dijo...

¿Los perturb saben que les llamas perturbs? ¿Son conscientes?... Yo a mi pequeño le llamo Farruquito, pero cariñosamente.

it dijo...

Querida Gin... Usted será eternamente JÓVEN (y bella)

;-))

it dijo...

Hola, Aleliñoqueridísimo!!
Sí. Claro que lo saben! Aquí nos llamamos cualquier cosa (menos por nuestros nombres, jajajajaaa... eso sí: con todo cariño y respeto).

A Dios gracias tengo unos hijos con un extraordinario sentido del humor. Me gustan. No hay insulto implícito en la palabra "perturb", sino una situación temporal.... aunque en algunos casossssssss (como el mío, mismamente).... diletante en el tiempo.

Ojalá les conocieras; y les conociera la gente que ahora sabe de ellos. Son conmovedores, graciosos, tremendos, previsibles, imprevisibles, nobles, farrulleros, adorables, insoportables.. hijos, vamos!!

;-))

Capazorros dijo...

Los hijos siempre nos ganan por la mano. Es la Ley y nada se puede hacer.
Pasaba por aquí.