domingo, 10 de febrero de 2008

Besar el sapo


“¡Mi vida no tiene propósito, ni dirección, ni finalidad!” –Me espeta nada más abrir la puerta, sin tiempo a dejar las bolsas de la compra en el suelo. Miro a mi desolado perturb y pese al gran tamaño de su cuerpo y sentimientos, sus ojos siguen siendo los del niño que fue. Ojos inocentes y pícaros a un tiempo, curiosos y ávidos, hoy tiznados por la tristeza del primer amor no correspondido - “Bueno, y a pesar de todo eres feliz. No lo puedo comprender. ¿Qué estarás haciendo bien?... “

Tocados, hundidos… como en el juego de los barcos mis gemelos de 15 años han naufragado en las procelosas aguas de los sentimientos amorosos. A uno la vida le sonríe en forma de perturbpibona que muere por sus huesos y a todo le dice “sí-sí-sí”. Se peina y pone colonia, sonríe, saca pecho y a la perra sin protestar y camina sin que el suelo se le acerque a los zapatos, de puro feliz. Pero el otro….. ¡ay!, navega sin rumbo, ora ensimismándose bajo los auriculares del ipod, ora gruñéndonos a todos y dando portazos.
¡Maldita la hora en que le conté lo de “el minuto de valentía” de mi amigo Gonzalo, el instante diario en el que había que atreverse, decidir, ser osado! -Fue. Se declaró como quien se tira de un puente. Y le defenestraron.

–Al menos fue un degüello rápido. Te ha dicho que no. Has besado un sapo. Tendrás que besar muchos más hasta que encuentres el que se transforme en princesa -Le digo a modo de consuelo antes de recibir su preceptivo portazo. -¡No se va uno en medio de una conversación! –Grito a la puerta mientras recuerdo a Jardiel diciendo que “El amor es una comedia en un acto: el sexual” y pienso que la lujuria es más confiable que los sentimientos, porque hace menos daño. Y me río sola de mi poco procedente pensamiento mientras ordeno la compra sacandola tarjeta de San Valentín que he traído para mi Santo.

–No, eso quizá no lo aprenda nunca.

Muchos jóvenes dicen preferir estar solos. Pero según la filósofa experta en temas de familia, Carolina Dell’Oro, es en casa donde uno aprende a enamorarse: “Lo primero que hay que preguntarse es cuánto estamos entregando los padres. Vivimos pendientes de lo externo, de las notas, pero ¿estamos generando un ambiente donde el niño se sienta querido tan sólo por existir? Si me siento querido porque sí, es más posible tomar el riesgo de querer a otra persona de esa misma forma, con esa misma gratuidad”



(Publicado en el MAGAZINE de EL MUNDO 10/02/2008)

13 comentarios:

Turulato dijo...

¡Por fín!. Tras siglos de pelea, coincidimos. Aunque tú te preguntas y yo aseguro.
Y es que, mi joven perturb, para mí sigues siendo una chiquilla. ¡Está tan claro..!.
Cría y crece en el amor. Verás como, mañana o quien sabe que día, no aparecen muchos desencuentros y conflictos.
Así que, de todas las preguntas que nos hacemos en silencio, solo hay que contestar a una:
¿Mi vivir, es un vivir enamorado?.
Y que nadie me interprete erróneamente. Enamorado, entregado, con calor, en Esperanza, ....

Ginebra dijo...

Ande, ande, si lo mejor de la adolescencia es el desamor, que se vive al máximo y se va uno muriendo por los rincones sin miedo al ridículo ni ná. Si le digo, yo echo de menos ese sentir que se te salen la vida y el alma a chorros en cada suspiro (por no hablar de la idealización del amor y tal pascual)

Quique dijo...

Ufff, el amor, los 15 años, que edad más maravillosa, y que jodida a la vez...

Reputada dijo...

Fu, mi hija de 13 LMLN está indignada conmigo porque la tengo prohibido terminantemente tener novio por lo menos hasta 3º de la ESO , qué menos coño, que tiene mucho que estudiar y claro sus amigas (ambas dos, gusanas traidoras) se han echado novio a espaldas de sus ciegos y sordos padres y me tiene martir con el monotema.

Total, para qué, la amiga LaTobi que se echó novio el mes pasado, este fin de semana le ha dejado POR EL MESSENGER y en el mismo acto ha aprovechado la conexión para indicarle a la siguiente víctima inocente que ha dejado al actual POR ÉL, para mi desgracia, este último él, el próximo que va a ser defenestrado por esta arpía de 12 años, es el niño que le gusta a mi hija, que diornosasista.

Alejandrina Cara de Gallina dijo...

ay... es que para ellos es el fin del mundo ahora.... en unos años ni se van a acordar de todo el "dolor" que ahora sienten....
Solo te queda acompañarlo...

it dijo...

Eeehhhhhh.....!!!!
(Que tengo mucho que re-comentaros)
(Que vuelvo esta tarde.... ¡esperarmeeeeeeeeeeeeeeeee!)



¡dito trabajo, la de tiempo que quita, joé! (como enganche esa Euromillón vanse a ver ustedes vosotros lo que actualizar y comentar y tener un blog más limpito que una patena... )

XXXDDDDDDDDDDDDDDDDDDDD

it dijo...

¿¿Siglos de peleas, Turulatito??
(¡hay que ver lo DESAGERAO que eres, niño!)
A penas unas voces, ná más.

El amor, la amistad, los afectos del alma, los de la carne.... todos me interesan y de todos sacamos (o ponemos) algo bueno.

Y de todo lo que has escrito acepto lo que está admitido (¡aaaagggggghhhhhh!) universalemente, en todo el mundo mundial: en cuestiones de enamoramientos soy la más adolescente de todas. (y todos)

Lo que me lleva (ese "todos") a comentarte algo ajeno a nuestro tema... ¿no te pone enfermo lo de ZP llamándonos a todos "ciudadanos"??? -Y lo malo es que se le ha pegado al resto de la población: "ciudadanos y ciudadanas"..... uuuuuufffffffff...

¿¿Y qué pasa con los rústicos o ruraleños??
¿¿Y con los anacoretas?? (que sí, que haberlos, haylos; que ya no viven en cuevas sino delante de las pantallas de sus ordenatas, encerrados en sus covachas habitacionales...)

Y, dejando atrás el paréntesis de off topic que había abierto: Sí y sí. Repito las palabras del Padre Arrupe: "Aquello de lo que te enamores...." -Y la cuestión, como siemrpe, es de elección, de escoger el punto de mira desde el que afrontar la realidad, la misma vida. Detenerse un segundo y observar. Observar dentro de nosotros y fuera, a los demás. Y empezar a lanzar las flechas azules de los afectos, que se entrecruzan con las amapolas que nacen sin parar, en los regueros llenos de agua, vivos y brillantes, de nuestra vida.

Amor eterno... cosa de segundos, para nosotros los hombres... ¡¡PERO QUÉ SEGUNDOSSSSSSSSSSSS!!

Turulatitoooooooooooo (¡precioso!)

;-))

it dijo...

Pues mire, querida Gin... lo que no hay que perder es esa desvergüenza torera de SENTIR.
No hablo de ser un grescas, un lloricotas, un incrustador sentimental o un vampiro emocional, desde luego..... pero sí de ser capaces de enamorarnos (una y otra y otra vez), al más puro estilo adolescente pero aliñándolo con esa buena carga de experiencia vital que ya llevamos entre los omoplatos.

La adolescencia, esa maravillosa etapa donde se desacompasa el cuerpo y la mente... y se forma, como al principio de los tiempos, lo que será.... tiene la capacidad de distorsionar y al mismo tiempo poner en su justo lugar, con una claridad meridiana y casi telepática el corazón del "otro", del que inflama, arrebata, apasiona y se ama.

Quizá sea la única edad pura para el amor. La inmaculada, la suicida.
Ergo..... fantástica.
Para verla, mi querida amiga (con la que está cayendo y con estos pelos que el peluquero no ha de cortarrrrrrrrr) desde el callejón, con la posiblidad de entrar o no hacerlo... que para eso somos mayores, sexys, listas yyyyyy... guasonas.

Me alegra verla, señora mía. Y aprovecho para pedirle sus permisos para incluirla a Ud. y a su perturbhija en próximos articulillos...... la inspiración -ya sabe- es corta pero tiene las antenas muyyyyyyyyyy largas, jajajaja.

Besosssssssss,

it

it dijo...

Pues sí, Quique. Perooo... ¡¡quién volviera a los 17!! (aunque si te digo la verdad, algunos/as... nos hemos quedado anclados ahí)

Lo ideal. El objeto del que nunca deberíamos consentir desprendernos es de nuestra propia inocencia.
Preservarnos a nosotros con ella.

La vidabella se va encargando de deshojarnos, de ir arrancando nuestras primigenias ilusiones. Nos amputa la ingenuidad con las tijeras de podar y la constancia de un cuidador de bonsais.
Y... cuanto más vivimos más nos jibarizamos y más pequeñitos o concretos son nuestros sentimientos, en nuestro afán por preservarlos y evitar los daños.

Los adolescentes no mensuran. No escatiman ni sopesan, como avaros mercaderes, los sentimientos que ofrecen. Los dan. Los expresan. Desfallecen o resucitan con ellos.
¡Magnífica edad!
Quizá la única.

;-))

it dijo...

Qué sorpresa (y cómo me he divertido con tu comentario), Reputada.

......me prometía días felices, meses de risas y sorprendimientos..... cuando te leí (se ve a la primera ojeada lo que hay detrás de cada letra, para los que sabemos leer) yyyyyy.... ¡ZACA! ¿¿¿PERO ÉSTO QUE ES??? ...un bluff, una escombrera, una playa tras un tifón.... snifffff. (Sniff y... ¡merde! -que me he dicho pa mi coleto)

Hablando de tu hija.... así es.
Prohibe, prohibe... que te saldrán cuervas y se te caeran los ojos, sólos, de las sorpresas.

Antes nos enamorábamos a pedradas, lanzándolas con el tirachinas, parapetados tras las zarzas que nos emboscaban y al paso de las bicicletas con las que íbamos a la playa... ahora se hace desde los fotologs, facebooks o spaces. Es lo mismo. La misma guerra de antifaces. La misma realidad reinventada.
Viejos sentimientos y códigos para nuevos escenarios.

La pregunta sería: ¿Cuánto de nosotros hay en ellos? ¿Hasta dónde nuestras cobardías para amar, entregarnos, sacar adelante nuestras relaciones, luchar por ellas, tener seguridad en nosotros mismos, darnos, saber recibir, sacrificarnos o aceptar las derrotas..... están en ellos??
Aprenden de lo que han vivido.
Somos su escuela sentimental.
Una gran responsabilidad para nosotros, que aún estamos a media cocción...

it

it dijo...

Alejandrina: Discrepo contigo.
Se acordarán y eso que les haya pasado, éxitos y fracasos, les ayudaran a crecer y a formarse.

Yo no he olvidado nada.
La emoción.
La anticipación.
El deseo infantil.
La desolación absoluta y findelmundista....

Tengo presente mi nacimiento emocional, a los ocho años exactos, cuando vi pasar a Xisco en su bici, camino a la playa.

....y no hay acompañamiento posible en los sentimientos. Ahí uno va sólo, por sí mismo. Ese es el secreto.

Un beso, amiga,

it ;-))

Suntzu dijo...

¡Qué entrada más estupenda, It! Comprendo que el chaval lo esté pasando mal, pero son cosas por las que hay que pasar necesariamente. También los besos a sapos nos enseñan cosas en la vida.
La referencia a Jardiel, genial.
Ánimo.
Besos.

it dijo...

El amor, querida Suntzy, es lo que nos hace conocernos. Quizá el más fascinante y enigmático de los asuntos. El menos democrático, también.
Habrá que hablar del amor..... sí.... ahora. Porque tiene esa cualidad: del amor se habla, cuando no se hace. Cuando se hace (cuando se es feliz o es amor compartido) excluye de la conversación a terceros.

Tú sí que tienes entradas geniales.
Besossssssss,

it