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domingo, 20 de julio de 2008

Fuego en el cuerpo. El desenlace...



Cae la tarde y la brisa mueve las ramas de los árboles del parque grande. Paseo a mi perra que se refresca bañándose en todas las fuentes mientras miro, bajo las azaleas incendiadas de flores a parejas jóvenes retozando sobre la hierba, sin pudor. Con los calores vacacionales el amor sale a la calle. “Se hace en la calle”, me corrijo al ver una pareja en pleno frenesí amatorio, “...o en las cocinas, como el perturbado de mi hijo”. La imagen de mi adolescente de 16 años, pillado in fraganti celebrando un monográfico eroticofestivo con su novia, sobre la lavadora, me tiene en un sinvivir desde hace días. Y para colmo mi Santo, reconvertido en Torrente-el-brazo-tonto-de-la-ley, dice que son “chiquilladas” y que eso es cosa del calor, mientras le guiña un ojo y le espeta un breve “eso fuera de casa, chaval”.

¡¡Ojjj!!

“No te preocupes jefa”, trata de consolarme su gemelo, “‘el máquina’ sabe lo que hace. Nos has dado tanto la vara con lo del sexo, los sentimientos, el placer, las enfermedades y los embarazos que tiene cuidado y usa preservativo”.
“¿Varios o... siempre el mismo?”, pregunto aterrorizada por el singular.

Los adolescentes viven en un contexto de constante erotismo, desinformacion y presiones. El libro “¿Hablas de sexo con tus hijos?” (Nora Rodriguez, filóloga y pedagoga) relata la facilidad de nuestros jóvenes para acceder a información de alto contenido erótico o pornográfico, en revistas y en internet. “Cuando se enfrentan a una noche de conquista, lo hacen tras haber consumido alcohol u otro tipo de estimulantes. (..)El sexo oral es la práctica más común, pero también se practica el sexo anal, entre otras razones para evitar embarazos. La lista de relaciones es larga: sexo en grupo, con desconocidos, con el amigo de confianza al que siempre se recurre, antes y después de un desengaño amoroso.”

Busco al pertubcopulador y antes de poder abrir la boca me da un beso y me dice al oído “La quiero bien”, y se va por el pasillo silbando. Y, porque entiendo que “querer bien” es dar generosamente y cuídar al otro para el bien de ambos; elijo confiar en él. Ya no es un niño.

La noche es calurosa y no consigo dormirme. Una mano cae sobre mi hombro. “Chiquilladas, no”, le incrusto a mi Torrente, resentida. “Hmmm, ¿no te cuento entonces que encontré el trabajo de verano que tus hijos me pidieron? ¿ni que serán 8 horas cada día, todo el mes? ¿y que estarán tan-tan-tannn cansados que sólo querrán dormir?


(Publicado en el MAGAZINE de EL MUNDO. 20/07/2008)




Enlace MUY PRÁCTICO: "Cómo hablar de sexo con nuestros hijos"

martes, 27 de mayo de 2008

La casa de las pajas voladoras...

El torrente acelerado de las palabras de mi cuñada se desparrama por la línea telefónica mientras miro cómo uno de los perturbs sale de su cuarto después de haberse cambiado de ropa, por cuarta vez.  La puerta abierta del cuarto de baño deja ver a El Nieto, toalla a la cintura, sacando músculo y haciendo poses frente al espejo.  

"¡Qué primavera másssss feroz!!", me digo más a mi mísma que a mi cuñada, lo que le da pie para seguir su monólogo telefónico.

"Y Teresa, que tiene 13, está indignada conmigo porque le tengo prohibido terminantemente tener novio hasta tercero de la ESO, ¡qué menos, coño, que tiene mucho que estudiar!  Y sus amigas se han echado novio a espaldas de sus ciegos y sordos padres, y me tiene martir con el monotema.  Total, ¿para qué?, su amiga Vicky, que se echó novio el mes pasado, este fin de semana le ha dejado por el Messenger y en el mismo mail ha aprovechado para indicarle a la siguiente 'víctima' que lo ha dejado por él.  Para mi desgracia, este último 'él', el próximo que va a ser defenestrado por esta arpía, es el niño que le gusta a mi hija", cuenta mi cuñada.

"¡Dios nos asista!", digo antes de sacar el silbato de mi bolsillo y pegar un pitido con toda el alma, lo que hace que me hijo pequeño, ignorante de ese espionaje maternovisual, pegue un bote sacando la mano de debajo de la toalla y cierre la puerta no antes de dejarme ver al otro perturb salir de la ducha con una tremenda erección.
"¡Queréis tener un poquito de pudor!", le grito a la puerta y a mi ensordecida cuñada antes de despedirme de ella diciéndole que lo suyo no es problema, que se trata de AMORRRR y que como todo "sentimiento eterno" durará dos días hasta que su pertubhija se vaya al campamento de verano o se ponga mechas.  "¡Yo sí que tengo problemas:  tres adolescentes en primavera!"

Hablo con Mi Santo, explicándole el conflicto sexual y las evidencias ambientemasturbatorias y promete hacerse cargo al llegar a casa.  
Se encierran los cuatro en mi habitación:  ¡Al fin Mi Santo va a poner bajo control tanta hormona suelta!  ¿Le dará la importancia justa?  Medito recordando las espantosas enfermedades venéreas a las que estaban abocados los viciosos solitarios, según los directores espirituales del franquismo y cómo indicaban que la cura pasaba por introducir una aguja de hacer punto al rojo vivo por el orificio del miembro pecador....

Las carcajadas y los "pajochas" y "machotes" del otro lado de la puerta...  me devuelven a mi siglo.

¡HOMBRESSSSSSS!


(Publicado en el MAGAZINE de EL MUNDO. 25/05/2008)

lunes, 21 de enero de 2008

Fellatios



¿Quién viviendo con adolescentes, en plena efervescencia eróticofestiva y con todo el ardor hormonal a flor de piel no es capaz, en un momento de crisis, de imaginarles como Xylocoris maculipennis, unas chinches africanas? Los machos de esa especie poseen órganos como lanzas, con los que apuñalan y penetran el abdomen de las hembras produciéndoles heridas puntiagudas, “vaginas” de facto *…. Así: Armados, unos y vulnerables, otras; nuestros perturbs se zambullen en el sexo, sin encomendarse a profiláctico o método anticonceptivo alguno.

Las llamadas desde Baqueira han sido continuas estas Navidades. Merry (16 años) amiga de mis perturbs llamó a la Mini (17) llorando: Creía haberse quedado embarazada, “lo hemos hecho varias veces – no es tan bueno cómo dicen- la última vez mel dijo que no hacía falta usar condón. Ahora no me llama ni me escribe mensajitos”. –La echarán de casa, comentó uno de los perturbs cabizbajo. –Es lo que ella quiere, ¡que sus padres la dejen en paz! –contestó el otro. -¿Te parece que le diga que compre un análisis de embarazo en una farmacia y que se lo cuente a su madre? –Asentí a la pregunta de la Mini, recordando las consternadoras escenas de playa que los padres de Merry protagonizaban con su única hija, cada vez que ésta desaparecía de su vista o estaba con sus amigos. El sueño del control… produce monstruos que se rebelarán buscando libertad, como es natural.

Dos años antes Merry estuvo castigada sin salir, durante todas las vacaciones. Los perturbs me cuentan que su padre la pilló en un portal haciéndo una felación a un chico poco mayor que ella y que la habían llevado a un psiquiatra.

Las fellatio están a la orden del día entre nuestros adolescentes, siendo la edad de iniciación los 13 años. Para la psicoanalista especializada en adolescentes Ada Zimerman, “Hay chicos que todavía se inician sexualmente con una pauta más sentimental, idealizando una única pareja, pero entre chicas de 12 o 13 “el pete”, como llaman al sexo oral practicado por una mujer a un hombre, es el primer acercamiento a una sexualidad de descarga inmediata, pudiendo llegar a la penetración sólo años después”. El temor más grande de las adolescentes –coinciden todos los especialistas consultados– es el embarazo. Y el problema es la desinformación de los chicos acerca de todo un abanico de enfermedades “También por la boca –explica la especialista– pueden transmitirse virus y bacterias que van desde el HIV (a través de sangre y semen) hasta la clamidia, hepatitis B, hongos, sífilis, blenorragia o el virus del papiloma humano o HPB, que puede derivar en un cáncer de cuello de útero”.


(*)Mis agradecimientos a Arc, constante foco de sabiduría, pozo de información e inspiración constante.



(Publicado en el MAGAZINE de EL MUNDO, 20/01/2007)

domingo, 2 de diciembre de 2007

El perturbsexual...



“Atención: el contenido de este paquete no debe ponerse en una vasija de barro, mezclado con levadura y ochos litros de agua, porque entonces se obtendría una bebida alcohólica cuya fabricación está prohibida” –No puedo evitar recordar ese aviso, impreso en algunos paquetes de zumos de frutas, durante la Ley Seca, mientras hago saltar la caja de preservativos de una mano a otra y me imagino a mí misma, con calzones y guantes, enfundada en un albornoz de capucha y nombre en la espalda, resoplando y amagando croches como en las películas, cuando los boxeadores van por el pasillo, camino al cuadrilátero.

Estructuro mentalmente un guión conciso, aséptico y eficaz (sobre todo eficaz) mientras espero al perturb, cruzando los dedos para que esta vez, cogido a solas, me preste más atención que las anteriores cuando he tratado de afrontar el tema ante los bufidos de desagrado de la Mini, la concentración casi hipnótica –absorbiendo cada palabra- del Nieto y el desinterés de los gemelos, a quien estaba dirigido.

Quiso la casualidad que, al descolgar el teléfono, interceptara la frase del perturb contándole a su amigo que el sábado “lo iba a hacer con su churri”. -¡SOS! –Exhalé sin voz, casi a punto del desmayo, mientras un oceano de miedos y prejuicios, con esa frase aterradora como buque insignia de evidencias, se adueñaba de mí; y una marea de imágenes y sensaciones, a cual menos agradable, desfilaba en forma de: embarazos no deseados, enfermedades contagiosas, abusos, sida, daños …
Esa noche, ya asimilado el susto, encaré a mi Santo y le dije sin rodeos: “tenemos el sexo a las puertas”. Cuando vi que se empezaba a desnudar, contento, comprendí que no me había entendido…. Así que tuve que contarle todo desde el principio.

Hosco y aculado en tablas mi Santo me escuchó hablar de la edad legal en el sexo consentido entre menores (13 años). Le leí la declaración de Tlaxcala donde los jóvenes habían planteado su derecho intrínseco a una vida sexual activa y a ejercerla. Pero no fue hasta que llegué a las estadísticas que su alma de economista se conmovió: Los datos del Instituto de la Juventud del 2002 arrojaban que el 66’9% de los adolescentes habían tenido relaciones sexuales antes de los 17 años y que aunque el 89’3% habían estado muy informados sobre el uso de anticonceptivos el 58’2% no los usó “por no haberlos tenido a mano”.

–Cómpraselos -Zanjó mi Santo.
Y aquí estoy, viviendo sin vivir en mí, esperando a que mi pertubsexual llegue del colegio…

(Publicado en el MAGAZINE de EL MUNDO 02.12.2007)

(con el agradecimiento a Arc que con su EXPAMICRÓN como inagotable fuente de anécdotas y datos me inspira todas las semanas! ...creo que acabaré metiéndote, como un pariente o vecino del quinto, en estos articulitos... ejemmm....)

viernes, 16 de noviembre de 2007

Los perturbs y el ardor I



Doy comienzo a un cuaderno de notas, recopilaciones, apuntes de interés y otras zarandajas de parecida naturaleza para..... armarme, como una Lara-Croft-maternal... ante la que me va a caer por encima, ya mismo... sí... porqueeee.... EL SEXO ESTÁ A LAS PUERTAS
¡ja!
-El sexo está YA adueñándose de mis pobres cúmulos de hormonas (antes llamados: hijos).
Así es.
Oh, sí-sí.
Vamos a ello, ¡sin miedo!, aprovechando la oportunidad y la maravilla de la vida dejándose sentir por todas partes.... órganos reproductivos de mis hijos, incluídos.... ¡ay!

Y para empezar lanzo al aire algo que los padres tenemos que tener muy claro: NO NECESITAN PERMISO DE NADIE. Están en su derecho al reclamar su derecho a la sexualidad y al libre ejercicio de la misma.
Y, además, tienen derecho a que nosotros, sus personas de confianza, sus padres -los primeros- y más tarde sus profesores, tutores y demás personas que participamos en su formación y educación, aportemos todos los conocimientos que necesitan para que esa parte tan fundamental de su vida sea GLORIOSA Y FELIZ y no arriesgada, peligrosa, desestructurante o de consecuencias fatales... por falta de información.
Es para nosotros, los padres, una oportunidad magnífica al mismo tiempo que un reto que nos guiña el ojo (es decir: irresistible!!), el conseguir transmitirles -también en éste tema- nuestros valores, los principios en los que creemos personalmente y que tal vez a ellos también les sirvan.

En agosto de 2000, se reunieron en Tlaxcala representantes juveniles de 78 agrupaciones mexicanas provenientes de casi todas las entidades del país, y elaboraron la Declaración de Derechos Sexuales de los Jóvenes, documento donde plasman su aspiración a vivir una sexualidad libre y responsable, placentera y protegida, respetuosa y equitativa.



Declaración de Tlaxcala
Agosto del 2000


Derecho a la autonomía sobre mi cuerpo y mi vida sexual. Decido que hacer con mi cuerpo y mi vida sexual y exijo respeto a mi libertad.

Derecho a disfrutar de una vida sexual placentera. Yo disfruto de mi cuerpo y del ejercicio de mi vida sexual, y necesito un ambiente libre de culpas y coerción.

Derecho a manifestar públicamente mis afectos. Expreso mis sentimientos y afectos en espacios públicos, fomentando así una cultura de convivencia armónica.

Derecho a decidir con quién compartir mi vida y mi sexualidad. Decido libremente con quien o quienes compartir mi vida, mis sentimientos, mis afectos y mi erotismo. Deben ser reconocidas y respetadas las formas de unión o convivencia que yo elija.

Derecho a la privacidad en mi vida sexual. Tengo derecho al respeto de mis espacios privados y a la confidencialidad en mi vida sexual. Ninguna persona o institución tiene derecho a transgredirlos.

Derecho a vivir libre de violencia sexual. Nadie debe ser objeto de coerción o violencia sexual en su familia, con su pareja, en el trabajo o en cualquier otro ámbito en el que se desarrolle. Los sistemas de impartición de justicia deben protegerme y garantizarme el ejercicio libre de mi sexualidad.

Derecho a la libertad reproductiva. Decido tener o no hijos, cuántos y cuándo de acuerdo a mis posibilidades y deseos. Para apoyar mi decisión, tengo derecho a información y servicios de salud.

Derecho a la igualdad y a la equidad. Todas las personas somos libres e iguales en derechos y esto incluye el ejercicio de nuestra sexualidad.

Derecho a vivir libre de toda discriminación. El ejercicio de mi libertad no debe ser condicionado por mi edad, género, sexo, orientación sexual, estado de salud, religión, estado civil o forma de vestir. El Estado debe garantizarnos la protección contra cualquier forma de discriminación.

Derecho a información completa, científica y laica sobre sexualidad. Para decidir libremente sobre mi vida sexual necesito información sobre placer, vida afectiva, equidad e igualdad, reproducción, perspectiva de género, diversidad y/o cualquier otro tema de la sexualidad.

Derecho a educación sexual. La sexualidad es parte integral de nuestro desarrollo, la educación sexual debe estar presente en todos los programas educativos para la infancia y la juventud de las instituciones públicas y privadas, fomentando la equidad, la igualdad, el respeto.

Derecho a servicios de salud sexual y salud reproductiva. Tengo derecho a que el Estado me proporcione atención gratuita, oportuna, confidencial, de calidad, y sin ningún tipo de prejuicios en todos los servicios de salud.

Derecho a la participación. Tengo derecho a participar en los espacios de toma de decisión que tienen que ver con mi sexualidad y mi reproducción, desde el diseño, implementación y evaluación de programas, políticas públicas e instituciones sociales.


Esta Declaración es el reflejo de las y los participantes de 28 estados de la República Mexicana, representantes de 78 organizaciones civiles e instituciones gubernamentales que asistieron al Foro Nacional de Jóvenes por los Derechos Sexuales, realizado en La Trinidad, Tlaxcala, que convocó el Instituto Mexicano de la Juventud, la Dirección de Programas para la Juventud del Gobierno del Distrito Federal, Acción Educativa por la Salud Sexual, A.C. y ELIGE Red de Jóvenes por los Derechos Sexuales y Reproductivos