¡¡Ojjj!!
“No te preocupes jefa”, trata de consolarme su gemelo, “‘el máquina’ sabe lo que hace. Nos has dado tanto la vara con lo del sexo, los sentimientos, el placer, las enfermedades y los embarazos que tiene cuidado y usa preservativo”.
Los adolescentes viven en un contexto de constante erotismo, desinformacion y presiones. El libro “¿Hablas de sexo con tus hijos?” (Nora Rodriguez, filóloga y pedagoga) relata la facilidad de nuestros jóvenes para acceder a información de alto contenido erótico o pornográfico, en revistas y en internet. “Cuando se enfrentan a una noche de conquista, lo hacen tras haber consumido alcohol u otro tipo de estimulantes. (..)El sexo oral es la práctica más común, pero también se practica el sexo anal, entre otras razones para evitar embarazos. La lista de relaciones es larga: sexo en grupo, con desconocidos, con el amigo de confianza al que siempre se recurre, antes y después de un desengaño amoroso.”
Busco al pertubcopulador y antes de poder abrir la boca me da un beso y me dice al oído “La quiero bien”, y se va por el pasillo silbando. Y, porque entiendo que “querer bien” es dar generosamente y cuídar al otro para el bien de ambos; elijo confiar en él. Ya no es un niño.
La noche es calurosa y no consigo dormirme. Una mano cae sobre mi hombro. “Chiquilladas, no”, le incrusto a mi Torrente, resentida. “Hmmm, ¿no te cuento entonces que encontré el trabajo de verano que tus hijos me pidieron? ¿ni que serán 8 horas cada día, todo el mes? ¿y que estarán tan-tan-tannn cansados que sólo querrán dormir?
Enlace MUY PRÁCTICO: "Cómo hablar de sexo con nuestros hijos"










