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domingo, 20 de julio de 2008

Fuego en el cuerpo. El desenlace...



Cae la tarde y la brisa mueve las ramas de los árboles del parque grande. Paseo a mi perra que se refresca bañándose en todas las fuentes mientras miro, bajo las azaleas incendiadas de flores a parejas jóvenes retozando sobre la hierba, sin pudor. Con los calores vacacionales el amor sale a la calle. “Se hace en la calle”, me corrijo al ver una pareja en pleno frenesí amatorio, “...o en las cocinas, como el perturbado de mi hijo”. La imagen de mi adolescente de 16 años, pillado in fraganti celebrando un monográfico eroticofestivo con su novia, sobre la lavadora, me tiene en un sinvivir desde hace días. Y para colmo mi Santo, reconvertido en Torrente-el-brazo-tonto-de-la-ley, dice que son “chiquilladas” y que eso es cosa del calor, mientras le guiña un ojo y le espeta un breve “eso fuera de casa, chaval”.

¡¡Ojjj!!

“No te preocupes jefa”, trata de consolarme su gemelo, “‘el máquina’ sabe lo que hace. Nos has dado tanto la vara con lo del sexo, los sentimientos, el placer, las enfermedades y los embarazos que tiene cuidado y usa preservativo”.
“¿Varios o... siempre el mismo?”, pregunto aterrorizada por el singular.

Los adolescentes viven en un contexto de constante erotismo, desinformacion y presiones. El libro “¿Hablas de sexo con tus hijos?” (Nora Rodriguez, filóloga y pedagoga) relata la facilidad de nuestros jóvenes para acceder a información de alto contenido erótico o pornográfico, en revistas y en internet. “Cuando se enfrentan a una noche de conquista, lo hacen tras haber consumido alcohol u otro tipo de estimulantes. (..)El sexo oral es la práctica más común, pero también se practica el sexo anal, entre otras razones para evitar embarazos. La lista de relaciones es larga: sexo en grupo, con desconocidos, con el amigo de confianza al que siempre se recurre, antes y después de un desengaño amoroso.”

Busco al pertubcopulador y antes de poder abrir la boca me da un beso y me dice al oído “La quiero bien”, y se va por el pasillo silbando. Y, porque entiendo que “querer bien” es dar generosamente y cuídar al otro para el bien de ambos; elijo confiar en él. Ya no es un niño.

La noche es calurosa y no consigo dormirme. Una mano cae sobre mi hombro. “Chiquilladas, no”, le incrusto a mi Torrente, resentida. “Hmmm, ¿no te cuento entonces que encontré el trabajo de verano que tus hijos me pidieron? ¿ni que serán 8 horas cada día, todo el mes? ¿y que estarán tan-tan-tannn cansados que sólo querrán dormir?


(Publicado en el MAGAZINE de EL MUNDO. 20/07/2008)




Enlace MUY PRÁCTICO: "Cómo hablar de sexo con nuestros hijos"

lunes, 23 de junio de 2008

Nessun dorma



“Una cosa es que vengas tú a decir que has llegado, y otra que Mugu y López también entren en mi cuarto, ¡a las tres de la mañana!, a darme las buenas noches”.  “No me di cuenta”, contesta el perturb mientras amolda la bolsa de hielo contra su mandíbula.  Procuro mantener la calma, concentrándome en los consejos de Robert y Jean Bayard (“Guía de supervivencia para padres desesperados”:  Deje claro lo justo de sus peticiones.  Manténgase firme ante las presiones).  

“Si tu padre se ha lanzado sobre tus amigos armado con el palo de golf al grito de '¡canallas, ladrones, voy a abriros la cabeza!', ha sido porque he gritado cuando me has puesto tu mano helada en el hombro, a oscuras y matándome del susto, al tiempo que pisabas a la perra y tirabas todo lo que había sobre mi mesilla de noche.  Has tenido suerte de que tu padre se tropezara contigo y aterrizara contra el armario, y de que yo encendiera la luz justo cuanto te enganchó por el cogote...  Anda, llévale esos hielos y que los ponga en la cabeza", le digo observando la cara de terror de sus silenciosos amigos, a quienes la perra ha perseguido por el pasillo.


“¿Ves?, ya te dije que lo de entrar en tu cuarto no era buena idea”, interviene el otro perturb

“O eso, o tener hora de llegada”, zanjo la cuestión repartiendo tazas de café y haciéndole un gesto para que haga sitio a su padre y a su hermano, que se nos han unido en la mesa de la cocina.


“Otra vez habéis bebido y tenéis 16 años”, les dice mi furioso Santo, mirándoles uno a uno.   Ana Esquifino, autora del estudio sobre los efectos en el sistema endócrino del consumo de alcohol en los organismos durante la etapa de maduración sexual, del Departamento de Biología de la Universidad Complutense de Madrid, afirma que:  “A medio plazo, los adolescentes que consumen alcohol de forma crónica o “social” (una importante cantidad pero en pocos días de la semana) estarían expuestos a severas alteraciones en la conducta sexual, disminución de la líbido y el deseo, cambios en la producción de   testosterona y hasta hipogonadismo”. 

“No es ya, como entrenador, que me importe el partido de mañana”, prosigue mi Santo, “sino el que desconozcáis los riesgos del alcohol durante la adolescencia.  Creéis ser los más “guays” y  “machotes” por emborracharos, cuando lo que hacéis es oposiciones a entrar en la liga de fútbol femenina.  Mañana, entrenamiento a las 8’00.  A la cama, señoritas”


“¡Joé, tío, qué acojone!”, oímos decir a Mugu al salir de la cocina protegiéndose los testículos.




(Publicado en el MAGAZINE de EL MUNDO. 15/06/2008)


Algunos enlaces interesantes:

martes, 6 de mayo de 2008

Bonjour tristesse...



Llora Luis mientras la Mini y sus tres amigas le abrazan. Hay trozos de pizza en el suelo y latas de Redbull que han mezclado con el whisky de garrafón comprado a los chinos, en la tienda de la esquina. Después de años de salir juntos, en pandilla, ha sido así, a la luz de las velas de su 18 tarta de cumpleaños y achispado por el alcohol cuando se ha atrevido a contarles que es gay, esperando su sentencia. “Somos tus amigas. Queremos que seas feliz, no estés triste, nos importas tú”.

Alicia llora con letras en cursiva y fotos en blanco y negro, desparrama su pena de trece años en Tuenti, en el Messenger y en sms que manda a móviles, al azar. Palabras como lagrimones: “hemos roto” “me ha dejado” se deslizan de un ordenador a otro, orquestando el coro de plañideras de su red virtual, que susurrando la no-historia del primer amor no correspondido, difunden el roto de su corazón. Al mismo tiempo y en el mismo cyber El Nieto, a quien el amor no ha rozado aún, mira sorprendido la pantalla donde su primo Borja rompió el noviazgo virtual que nunca se consumó en el patio del colegio: “No me gustas, no salgo contigo, no me acoses”; mientras pasa el brazo, solidario, por los hombros de su primo.

En un camino, frente al tronco partido de un olmo de la orilla del río, Jacobo llora -los brazos caídos a lo largo del cuerpo- con desconsuelo. Las pastillas contra la depresión que le obligan a tomar no borran la imagen de la última vez que paseó por ese campo, bromeando con su padre mientras sentados en el tronco tiraban piedras que botaban, saltarinas, en el agua, para acabar hundiéndose, haciendo ondas. Un perturb agacha la cabeza, pudoroso, respetando el quebrado lamento de su mejor amigo. “¿Por qué lo hizo? ¿Por qué tuvo que matarse y dejarme solo, si él era a quien yo más quería en el mundo?”

En una esquina del salón, como el arpa becqueriana, llora Daniela. El trabajo de su padre les hace trasladarse al otro lado del mundo. Esconde su cabeza en el pecho de otro perturb que, valeroso, contiene como un hombre la pena del adiós.

Ha, casi, anochecido… seguimos sentados juntos y callados, en el jardín. Se oye el reclamo de una perdiz lejana, cantan los grillos. Asoman las primeras estrellas mientras abarco con mis brazos extendidos a éstos que se apoyan en mí y a quienes no puedo evitar las tristezas.

lunes, 7 de abril de 2008

El negociador

Pues… pasó lo que cualquier profeta de tercera habría augurado… los perturbs –que no habían abierto un libro en todo el trimestre- suspendieron; y a mi Santo y a mí no nos quedaba otra que aplicar la amenaza “el ciclomotor es un regalo que, como el reinado de Juan Carlos I, tendreis que ganaros día a día”.

Así que les dimos audiencia y se presentaron en nuestro cuarto con sus permisos de conducción y sus respectivas llaves. Mi Santo entonó el mantra monocorde de las recriminaciones mientras los perturbs, sentados y abatidos, se ensimismaban en la contemplación de su paraíso perdido: las llaves de sus motos, sobre la colcha de la cama.
Tomé la palabra y les recordé que un trato es algo que han de cumplir las partes y que los indeseables castigos estaban para imprimir un recordatorio.

-“Hasta las siguientes notas os quedáis sin motos”- Ultimó mi inocente Santo sin percatarse del brillo de decisión en la mirada del perturbnegociador.

Camino de su fusilamiento en la checa de Fomento, con una sublimidad que sólo los humoristas pueden permitirse, Pedro Muñoz Seca sentenció; “Me podéis quitar el reloj, la cartera, las llaves y hasta la vida; pero hay una cosa que no me vais a poder quitar nunca, hagáis lo que hagáis: el miedo que tengo”. Eso mismo pienso cuando me enfila mi perturbnegociador que, con un dominio envidiable de su encanto personal y una sonrisa que ya quisiera para sí un Bardem me encasqueta un “mamá, tenemos que hablar”.

Mientras su gemelo adolescente sufre la condición crónica y (lamento decir) casi incurable de enfurecerse diciendo: “mis padres no me entienden, hablamos idiomas diferentes y siempre terminamos peleando”; el perturbnegociador, sin perder el pulso, el humor ni el control nos gana siempre la mano. Por más que sepamos su táctica negociadora: fija metas específicas y pone alternativas creativas para obtenerlo, planteándolo sin agresividad; conoce lo que nosotros deseamos oír para disminuir nuestro pánico-paranoico (es decir: que fracasen, les violen, sean víctimas de violencia, de las drogas, del hombre del saco…); evita situaciones de demostración de poder/fuerza y terrenos sin mínimas condiciones de igualdad… argumenta de tal forma que acabamos negociando y cediendo.

-“Todos ganamos, ¿no lo veis?”- Dice dándole un codazo a su gemelo, tras conseguir que el castigo dure solo una semana.

-“Chata, este chico es… un peligro”- Protesta mi Santo mientras salen del cuarto.

-“Resulta monstruosa la forma que la gente va por ahí hoy en día criticándote a tus espaldas por cosas que son absoluta y completamente ciertas”- se le oye por el pasillo.
–Sí, pero… cita a Wilde. Va bien en literatura. –le contesto.


(Publicado en el MAGAZINE de EL MUNDO. 06/04/2008)

martes, 25 de marzo de 2008

A... los mandos?? (glups!)


Siete y cuarto de la mañana, hora del desayuno, Orden del Día:

1.-La Mini: Sale hasta demasiado tarde los fines de semana y duerme durante el día; sigue indecisa respecto a la carrera que elegir; la pelea con Inés, que fue su mejor amiga, continúa y eso le afecta en clase, donde algunos compañeros han tomado partido inducidos por la actitud victimista de la otra; ha adelgazado mucho últimamente.
2.-Perturbs: Semana de exámenes y no se les ve estudiar; uno sigue fumando y el otro volvió “perjudicado” y en moto de la fiesta del sábado porque, según él “no había comido nada” y una “sola” copa le sentó mal; los dos han pedido un adelanto a la paga del mes que viene; he encontrado un alijo de revistas pornograficas bajo el hueco de su lavabo y un sms sospechoso sobre una pelea en el colegio.
3.-El Nieto: Ha traído un parte del tutor y está castigado en la biblioteca a hacer dos trabajos de Lengua porque su profesor le pilló haciendo de “extra” en el video que su amigo Manu había grabado con el móvil, mientras un tercero le levantaba las faldas a otra alumna de la clase; además ha bajado el nivel de notas; contesta mal; tiene todo su cuarto desordenado y creo que la camiseta que se le ve por debajo de la camisa es la misma que usa para dormir… lo que me hace pensar que posiblemente no se haya bañado en días.

¡El Apocalipsis! ¡A los refugios! ¡Invasiones! ¡666! ¡Destrucción total!

Ser madre, después de todo, no es muy distinto a gestionar, desde un puesto de alta dirección, una empresa que esté siendo atacada por una OPA hostil (en forma de hormonas, ácratas y bullentes, que no respetan turnos ni horarios).
Cuando en un hogar hay más de un adolescente se aglomeran los asuntos. No hay un manual sobre la vida, ni un patrón perfecto que seguir. Por más información y comunicación que tengamos, los sucesos nos obligan, constantemente, a decidir cosas sobre nuestros hijos.

-¡Estoy estresada!-

He resumido el “Manual de solución a los problemas del directivo” de John Walsh en una lista que he pegado en la nevera; pone: “DERECHOS DE MAMÁ (persona con necesidades emocionales y físicas independientes a su condición)”

-Ser tratada con respeto, como un ser humano capaz.
-Exponer sus necesidades y prioridades.
-Expresar sus sentimientos, opiniones y valoraciones.
-Decir sí o no por propia convicción.
-Cometer errores.
-Pedir lo que desea.
-Declinar responsabilidades por los problemas de otros.
-Tratar a los demás sin depender de su aprobación.

………lo que no sé es a quién pedirle la baja….



(Publicado en el Magazine de El Mundo: 23/03/2008)

domingo, 9 de marzo de 2008

No se pescan truchas con vinagre...


"Estoy al borde de un ataque de nervios. Acabo de tener una bronca de mil pares de decibelios con mi hija mayor, la de 15 años y medio. La causa: el valor de las cosas. No hay manera de que ponga los pies en la tierra, de que dé al dinero su valor justo, de que se entere de una vez de que NO SE PIDEN REGALOS DE 300 EUROS por un cumpleaños, de que no se puede querer cambiar de Ipod cada tres meses diciendo siempre "necesito..." ¿Qué se hace (además de llorar y atracarme a chocolate) cuando se descubre que mi hija es una pequeña gilipollas descerebrada?"- Me pregunta Gin, sentadas las dos en el banco más cercano al puente.

La escucho mientras miro que el viejo homeless que ha acampado hace unos meses en la orilla del río se aposta bajo un pruno y extiende su raquítica caña en las negras aguas del Manzanares buscando un alimento proteínico...

-¿Crees que soy una Wendy?- Me pregunta Gin, que se mata a trabajar para sacar adelante a su familia, preocupada por lo que le he contado de cómo la sobreprotección que ejercen los padres en la infancia de sus hijos puede llevarles a desarrollar el llamado “Síndrome de Peter Pan”. Trastorno psicológico cada vez más frecuente en nuestra sociedad y que afecta a sujetos con personalidad débil, que se muestran reacios a asumir responsabilidades propias de la edad adulta, eternos adolescentes, inmaduros emocionales incapaces de crecer.

Le contesto que a nosotros nos ha funcionado negociar una paga mensual con los perturbs, en la que incluimos sus “necesidades” básicas: gasolina para las motos, móvil y algo para salir. Ellos administran su presupuesto. Cuando les sugerimos que buscaran trabajos fuera del horario escolar se pusieron contentísimos: “somos adultos” –dijeron.
Un empleo enseña responsabilidad, da experiencia, pone dinero en el bolsillo y los saca de la calle.
La publicación americana sobre economía “Teens and Money” expone: “Los hábitos de trabajo que se forman en la adolescencia continúan el resto de la vida. Ningún padre quiere que un trabajo de su hijo le afecte en las calificaciones, pero si ellos no saben lo que es ganar su propio dinero será difícil enseñarles responsabilidad financiera”. Han sacado perros de los vecinos al parque, lavado coches y hace dos días llegaron muy orgullosos con un cheque de 35.-€ cada uno por cargar muebles, en la mudanza de una oficina.

Una motocicleta aparca en la acera, una chica cruza el parque y se acerca al viejo pescador, le extiende, sonriente, una caja de leche y una barra de pan. No nos ha visto. Es la hija de Gin.




(Publicado en el MAGAZINE de EL MUNDO, 09/03/2008)

domingo, 24 de febrero de 2008

Vivir sin miedo...

He reflexionado desde muy joven sobre la muerte como cualquier otra persona normal y siempre me he sentido un poco gilipollas y también bastante impotente. No me sirven los planes mesiánicos del cristianismo, ni la asunción fría de los materialistas o ateos. Tampoco los que hablan de energías y que lo reducen todo a 'buen rollo', a una especie de paz y armonía que nos atraviesa a todos y a todo, de forma que fluimos de ser en ser eternamente. Por ahora me quedo con que aparte de poseer una entidad física, carnal y limitada, también poseemos una entidad espiritual por la cual perpetramos las peores atrocidades como los mayores actos de valor o bondades. Contravenimos las reglas de la naturaleza, violamos el instinto de supervivencia y de perpetuación de la especie. Estamos capacitados para entender lo que significa la felicidad y también para sentirla. Tanto amamos, tanto sufrimos. Distinguimos el bien del mal y nos hablamos para estar más unidos o para engañarnos y conseguir algo a cambio...

Pero de poco sirve saber todo esto cuando no eres tú quien se siente desgarrado por una pérdida, sino tus hijos y ya no puedes preservarles de la cruda realidad.

Han pasado tres semanas desde que la madre de Vicente, el mejor amigo de Elnieto *, decidió saltar por la ventana del séptimo piso con su perro en brazos.
Vicente es el pequeño de tres hermanos y solo después de esta tragedia hemos sabido que estaba enferma, tenía depresión.
A la desolación por la pérdida de una persona querida sumamos lo inexplicable de la decisión de matarse. ¿Y cómo explicarlo a un niño de 13 años? -Los niños creen que la madre de Vicente no le quería y lo de llevarse al perro por delante es un argumento de peso para ellos.

Elnieto y Vicente han cerrado filas, y la vida seguirá. No he hecho otra cosa, estos días, que estar ahí y escucharles, encajar como madre-putching-ball que soy toda su ira y su desconcierto, animándoles, sin mentirles ni eludir sus preguntas, sin inventar ficciones paralelas con final feliz.

Solo si asumen la verdad, sin miedo, podrán superarlo todo.

….lo que no sé es cómo podré superar yo el llevarles, como me ha pedido Vicente, a poner flores a su madre…





(*)Es como llamamos mi Santo y yo a nuestro hijo pequeño e intempestivo de 13 años, fruto de la casualidad y los calores pasionales de un verano. Hijo, en cualquier caso, que nos ha pillado a traspié y agotados como padres, después de los gemelos.


(Publicado en el MAGAZINE de El Mundo 24/02/2008)

lunes, 4 de febrero de 2008

Dantesco!



El Infierno de Dante tiene forma de cucurucho dividido en círculos decrecientes.

Los círculos son nueve: los cinco primeros conforman el Alto Infierno y los cuatro últimos, el Infierno Inferior.

Está de más decir que a mayor profundidad, más bochornoso el calor y más hórridos los pecados…


Y sin embargo, para mi, pecado es otra cosa: molestar, perder el tiempo, aliñar ensaladas con aceite de girasol, lamentarse, acostarse con el marido de una amiga, presumir o saltarse la fecha de revisión del coche….


Ahora por culpa de los perturbs, mi lista se ha incrementado en uno más: maquear los ciclomotores.

domingo, 3 de febrero de 2008

Pandillas



Uno de mis perturbs entra dando un portazo y sin que me haya dado tiempo a apoyar la taza de té sobre el platillo me espeta: “Como Luis pinte el muro de casa, iremos a su colegio a pegarle”.

Se masca la tragedia. La pelea nocturna y playera, en la que sólo se vieron implicados adolescentes veraneantes y no, como toda la vida ha sucedido: chicos del pueblo contra “papardos” –nombre de pez temporero que usan los locales, despectivamente, para referirse a los que pasamos las vacaciones en su pequeña localidad cántabra- sigue coleteando en progresión creciente.
Las versiones se han convertido en leyenda “que si dos sujetaban a uno mientras un tercero le pateaba en el suelo” “que si las chicas se enrollarían con los ganadores” “que si unos eran fachas porque llevaban banderas” “que si otros ya habían protagonizado peleas en sus colegios”.
A estas alturas del invierno aún se sigue sin dilucidar claramente quién o qué fue lo que dio comienzo a esa batalla en la que acabaron tres perturbs de 15 años en el hospital, uno con la mandíbula rota y varios dientes menos.
Pero lo que fue un deleznable hecho entre menores: pelea a puñetazos entre amigos por una chica y bajo los efectos del botellón; se ha convertido en una lucha constante entre las dos secciones de lo que fue una pandilla bien avenida.
Luis (el damnificado en los dientes) se ha hecho graffitero y hace dibujos ofensivos en las casas de sus enemigos. Mientras, unos y otros se buscan (y encuentran) cada fin de semana en las discotecas light, o en sus clubs deportivos, o en las mismas puertas de los colegios, donde se enzarzan en provocaciones sin fin.

Las peleas entre menores es el primer delito que llega a la Fiscalía de Menores, según su responsable, Jesús Álvarez. América y Europa, ven proliferar pandillas como los latin kings o ñetas, consecuencia del mix de culturas proveniente de la inmigración. Pero es en las clases más afortunadas económicamente donde esos actos pandilleros parecen más brutales.

Manuel Samper, rector del colegio privado Emilio Valenzuela, reconoce ese fenómeno: “Estamos enfrentando el problema desde diferentes ángulos. Creamos programas de convivencia y estamos trabajando con los estudiantes la resolución de conflictos de manera pacífica. En las reuniones de la Escuela de Padres de Familia del colegio se ha informado sobre la existencia de estas pandillas. La desintegración de los hogares, sumada a la falta de presencia de los padres en sus casas y a su debilidad para establecer límites a sus hijos, son realidades que alimentan la vinculación de los jóvenes a estos grupos”


(Publicado en el MAGAZINE de EL MUNDO 04/02/2008)

domingo, 27 de enero de 2008

Adolescentes audiovisuales...


Los perturbs y el resto de sus primos pasaron toda la mañana del sábado enterrando petardos sobrantes de las Navidades en una montaña de arena.
Grababan “la erupción” para luego colgarla en You Tube, en busca de fama y celebridad entre sus amigos.

Ajenos al riesgo y en el frenesí de su rodaje, sorteaban entre ellos el protagonismo de las escenas más peligrosas como el sentarse encima del “crater” o hacer de diana móvil, lanzando los petardos encendidos al que se deslizaba en wave o skate, en un slalom donde los pibotes eran los primos pequeños… Al ruido de los petardos se unieron, en un momento dado, el frenazo de un coche, unas tremendas y airadas voces adultas y finalmente el sonido del motor arrancando de nuevo.

Por suerte y movidos por el ardor del séptimo arte, nos tomaron como “La Academia” y nos enseñaron las tomas… en las que, como colofón escénico, se veía cómo uno de los perturbs saltaba por encima del capó de un coche que pasaba, ¡a Dios gracias!, a poca velocidad.

Mientras mi Santo les listaba una ristra de improperios en un tono que pasaba del admonitorio, al hostil, con todos los registros de la amenaza que un padre, en plena furia, puede emitir…. me dirigí al estante de los álbumes de fotos, escogí el que salían los perturbs a los dos años; y con la expresión más inocente, mientras les enseñaba unas en las que salían sentaditos en un orinal y otras en pañales, dije: “¡Ay!, yo también voy a colgar un video con estas fotos y vuestros nombres y apellidos, comentándolas despacio, ¡qué monos erais, mirad, mirad!”.

Consternados por esa posibilidad y previendo el poco éxito en cualquier negociación, optaron por cedernos los derechos de las imágenes, la patente de cualquier otra futura filmografía y el resto de los petardos que les quedaban.

–Creo que hemos acabado con la carrera cinematográfica de los perturbs –Dije a mi asombrado Santo, dejando el album en su sitio.

En Internet se multiplican las escenas de botellón, peleas o bullying escolar, protagonizadas por adolescentes. Dillon Cossey, de 14 años, que planeó una matanza en Pensilvania, reconoció haber compartido videos de la masacre de Columbine con el joven de 18 años que asesinó a ocho personas en un tiroteo en un instituto en Finlandia antes de suicidarse.
Hace unas semanas, en el ¿último? suceso de violencia juvenil, entre el grupo de menores que agredían a una mujer, en la calle, uno preguntaba: “¿lo estás grabando, lo estás grabando?” al que sostenía la cámara de su teléfono movil, capturando la escena.


(Publicado en el MAGAZINE de EL MUNDO, 20/01/2007)

domingo, 30 de diciembre de 2007

Tutorías... o el tercer círculo de Dante



Me llaman del colegio. Quieren hablar conmigo del Nieto (mi hijo pequeño de trece años).
Como un alma en pena sigo a Caronte, con uniforme de conserje del colegio, hasta las puertas del infierno, es decir: el despacho del tutor.
El “chivotas”, como le mota el Nieto, saca un cuaderno, me mira por encima de las gafas y, sin inflexiones ni modulación en su voz, entona el mantra monocorde de últimos delitos de mi hijo:

Lidera al grupo incitándoles a hacer preguntas sobre temas no curriculares; maneja información impropia de su edad; inventa juegos de rol, con reglas muy intrincadas en los que toda la clase participa en los recreos; demuestra un extremado escepticismo y una desconfianza atípica en las explicaciones de los profesores de algunas asignaturas, habiéndose atrevido a contra-argumentar en alguna ocasión yyyyy… se le ha visto cantando en el metro. Y, aunque su convivencia con el resto del alumnado es normal y parece estar muy contento en el colegio, en general se muestra como un alumno difícil -concluye el profesor.

-Entonces, ¿lo que me está diciendo es que mi hijo es inteligente, tiene capacidad de discriminación , ejercita el razonamiento y aplica los conocimientos adquiridos en sus lecturas fuera de los libros de texto para desarrollarse como persona independiente??

-¡Le digo que se le ha visto cantando en el metro!- Me contesta con los dientes apretados, cerrando los puños y con una vena a punto de estallarle en el cuello.

Me levanto, le sonrío agradecida y extiendo mi mano –que estrecha perplejo- mientras le felicito diciéndole que lo que me cuenta es la meta, palpable, de la educación. Y que con ello queda demostrado que en ese colegio LO HAN LOGRADO, dominan el difícil ARTE DE ENSEÑAR.
La educación –prosigo emocionada- es lo que permanece después de que el contenido de cada lección enseñada ha sido olvidado. Su esencia es la formación del carácter, enseñando a los adolescentes cómo vivir en sociedad y animándolos a pensar independientemente. Estudiar es mucho más que simplemente absorber los conocimientos y técnicas. La habilidad para memorizar y razonar es menos importante que la sabiduría, riqueza emocional y creatividad que existe dentro de cada ser humano. Ud. me está desmostrando que no sólo se preocupa del control y la disciplina, sino que distingue entre conocimiento y sabiduría.

Al levantarme para irme sólo acierta a balbucear un “pe, pe, pero… en el metro…”

-¡Ah, sí¡ ¿qué iniciativa, verdad? Entre mendigar para un billete o ganárselo cantando, optó por lo último.

-Mire, señora, la próxima vez que venga su marido.



(Publicado en el MAGAZINE de El Mundo 30/12/2007)

domingo, 2 de diciembre de 2007

El perturbsexual...



“Atención: el contenido de este paquete no debe ponerse en una vasija de barro, mezclado con levadura y ochos litros de agua, porque entonces se obtendría una bebida alcohólica cuya fabricación está prohibida” –No puedo evitar recordar ese aviso, impreso en algunos paquetes de zumos de frutas, durante la Ley Seca, mientras hago saltar la caja de preservativos de una mano a otra y me imagino a mí misma, con calzones y guantes, enfundada en un albornoz de capucha y nombre en la espalda, resoplando y amagando croches como en las películas, cuando los boxeadores van por el pasillo, camino al cuadrilátero.

Estructuro mentalmente un guión conciso, aséptico y eficaz (sobre todo eficaz) mientras espero al perturb, cruzando los dedos para que esta vez, cogido a solas, me preste más atención que las anteriores cuando he tratado de afrontar el tema ante los bufidos de desagrado de la Mini, la concentración casi hipnótica –absorbiendo cada palabra- del Nieto y el desinterés de los gemelos, a quien estaba dirigido.

Quiso la casualidad que, al descolgar el teléfono, interceptara la frase del perturb contándole a su amigo que el sábado “lo iba a hacer con su churri”. -¡SOS! –Exhalé sin voz, casi a punto del desmayo, mientras un oceano de miedos y prejuicios, con esa frase aterradora como buque insignia de evidencias, se adueñaba de mí; y una marea de imágenes y sensaciones, a cual menos agradable, desfilaba en forma de: embarazos no deseados, enfermedades contagiosas, abusos, sida, daños …
Esa noche, ya asimilado el susto, encaré a mi Santo y le dije sin rodeos: “tenemos el sexo a las puertas”. Cuando vi que se empezaba a desnudar, contento, comprendí que no me había entendido…. Así que tuve que contarle todo desde el principio.

Hosco y aculado en tablas mi Santo me escuchó hablar de la edad legal en el sexo consentido entre menores (13 años). Le leí la declaración de Tlaxcala donde los jóvenes habían planteado su derecho intrínseco a una vida sexual activa y a ejercerla. Pero no fue hasta que llegué a las estadísticas que su alma de economista se conmovió: Los datos del Instituto de la Juventud del 2002 arrojaban que el 66’9% de los adolescentes habían tenido relaciones sexuales antes de los 17 años y que aunque el 89’3% habían estado muy informados sobre el uso de anticonceptivos el 58’2% no los usó “por no haberlos tenido a mano”.

–Cómpraselos -Zanjó mi Santo.
Y aquí estoy, viviendo sin vivir en mí, esperando a que mi pertubsexual llegue del colegio…

(Publicado en el MAGAZINE de EL MUNDO 02.12.2007)

(con el agradecimiento a Arc que con su EXPAMICRÓN como inagotable fuente de anécdotas y datos me inspira todas las semanas! ...creo que acabaré metiéndote, como un pariente o vecino del quinto, en estos articulitos... ejemmm....)

martes, 27 de noviembre de 2007

Y en la cocina... un perturb



Cocinar es una actividad artística, que mezcla plasticismo, creatividad y talento con placer para los cinco sentidos. La vista: ¡Oh, el brillo de unos pimientos rojos o el insultante verde de una lechuga explotona!; el oído: ¿Qué da tanta seguridad en la raza humana como el "chop, chop" de algo cociendo?; el tacto: en la sensación de ataraxia cálida que produce una masa enharinada que nos mancha hasta el codo; el olfato: que te traslada en olores de canela o limón, de guisos ajerezados o perejil a cualquier tiempo feliz; y el gusto: sanedrín máximo, dictador exigente y vehículo indiscutible del arte culinario.


Cocinar es como vivir, se aprende quemándose, experimentando y arriesgando. Y como en la vida, uno es el único responsable del resultado final. Por eso y ante el horror de extraños mi Santo y yo hemos potenciado que, desde muy niños, nuestros cuatro perturbs, dominaran el fuego en su versión moderna de cerillas, horno, gas y cazuelas. -Pienso, mientras escribo, que también dominan la "rueda" versus motos de pequeña cilindrada; manejan el cultivo y las estaciones (buena prueba tenemos en la maría de casi dos metros.... que les aborté, en la esquina más oculta del jardín...) y han domesticado a los animales (no hay más que ver como nuestra pequeña bestia canina, se empeña en tirarse por el tobogán). Con estas cuatro disciplinas, podría decirse, queeeeeeee... han llegado a la Era Moderna en menos de quince años y sin glaciaciones por medio. Sá.



En fin... que me pongo difusa y no voy a donde quería ir, as always.

Ahora que, con mi metro setenta y seis, soy la más baja de mi domicilio legal y que mi figura materna se ha visto jibarizada por obra de sus terremotos hormonales, cuando les veo atarse el delantal para hacerse raciones individuales de a litro de gelatina de fresa... no puedo dejar de mirarles con suspicacia y recordar una de las recetas de la cocina canibal de Roland Topor, aquel mago del terror, el humor y la simultaneidad que dispersó su genio en la pintura, escritura y el cine, fundando ¡oh, tempo; oh, mores! con Arrabal y Jodorowsky, Sternberg y Oliva el inolvidable "Movimiento Pánico".


Mamá a las rosas blancas.


Bese a mamá en las dos mejillas y luego córtela en dos; échela en agua hirviendo; quítele la cabeza que sonríe bondadosamente – podría estropearle el apetito -, la columna vertebral y todos los huesos que pueda. Prepare las patatas cocidas y cortadas en rodajas que pondrá en una ensaladera. Mézclelas con pequeños cachitos de su mamá, y alíñelo todo con aceite de oliva en el momento de servir. No se olvide de poner unas rosas blancas debajo del plato: protegerán el mantel y además, a su mamá le gustaban tanto…

domingo, 18 de noviembre de 2007

Lo mismo da focas que corderos...


La Mini, nuestra pequeña hija de metro noventa y diecisiete años, lleva toda la semana agitada.
Llega por las tardes, después del colegio, secundada por una grey de amigas que gesticulan demasiado y recogen sus largas melenas, en chichos a la moda -supongo- del último serial juvenil. Transitan con bocadillos y cocacolas, de la cocina al ordenador; algunas con mascarillas exfoliantes de distintos colores, otras probándose maquillajes o ropa; consiguiendo alborotar a la perra, perturbar mi recién adquirida serenidad zen y distraer a los perturbs (empresa harto facilona).
Discuten entre risas y exclamaciones, ante la pantalla.
Desde el otro lado de la puerta, entreveradas con palabros propios de la utillería más canalla y sobre la estridente música de fondo, oigo expresiones que los internautas conocemos bien como: blog, facebook, tuenti, second life, photolog… Todas éstas armas virtuales de promoción personal o egosurfing en la Red .
Están en “campaña” –me han dicho- porque las guays del curso les quieren comer el terreno y "quitarles a los chicos". El grupo que tenga más éxito en su batalla en Internet, el que haga más atractivas sus páginas, con sus fotos, slogans y enlaces, el que tenga mayor número de visitas y comentarios… habrá vencido.
Nuestros adolescentes dominan el cuarto poder con la facilidad de un nativo en el pais del bit. Toda intimidad o secreto está publicado. Todo aviso y amenaza también.
Sólo hay que recordar, por ejemplo, el suicidio de Justin DeJong, un chaval de 18 años, asiduo a foros de videojuegos y el mejor creador de mapas de
Counter Strike, según los entendidos. Causó tal impacto en la virtualidad y le dedicaron una tumba en uno de los juegos. O el caso de Sek Man Ng., asesinado junto a su hermana por el exnovio, y resuelto gracias a la última entrada en la bitácora del joven: (..)El ex novio de mi hermana está aquí, fumando y recorriendo toda la casa. Suerte que se irá pronto(..) O, el aún más espeluznante, de Rachelle Ann M.Waterman, culpable del asesinato de su madre porque llevaba un registro de sus pensamientos en el blog llamado, para mayor escarnio, “My crappy life, the inside look of an insane person”.
Por no hablar de la reciente masacre en Finlandia...

Los perturbs viven otra parte de su vida, igualmente real, en Internet. Y sólo conociendo esa comunidad y comprendiendo su lenguaje podremos prevenir daños y comunicarnos con ellos. Mi Santo y yo hemos decidido renovarnos. Crearemos un blog, elegiremos nicks. Lo importante es no quedarnos fuera. Por eso adoptaremos nuevas palabras para viejos significados, tomando ejemplo de aquellos audaces misioneros del relato de Pritchard que, incapaces de hacer entender a los esquimales lo que era un cordero… acabaron por enseñarles que: “Cristo es la Foca de Dios que quita el pecado del mundo”.
Publicado en el Magazine de El Mundo, 18-11-2207)

martes, 6 de noviembre de 2007

Padres dimisionarios



Para el común de los padres los adolescentes están escritos en otro idioma. Son como subtítulos en cantonés, como un hilo de pescar enredado, como una piedra rosetta. Nos dicen que no entendemos nada de lo que sienten o necesitan… por eso intentamos acercarnos de una manera prudencial, formularia o defensiva, y en consecuencia, la mayoría del tiempo ellos se ofuscan en sentirse vacíos e incomprendidos.
No obstante, alguno de nosotros, por herencia o azar, hemos podido entrever el nebuloso mundo adolescente de otra manera. Quizá porque nuestros hermanos pequeños han transitado por esos páramos hace poco, o porque nosotros mismos guardamos un ramalazo de inmadurez o porque los profesionales de la cosa, profesores o terapeutas, con una visión más distante o general nos han revelado, por ejemplo, que odian que les ignoremos, o que no recordemos lo que nos han pedido, o que pongamos límites a su creciente sentido de la independencia ooooo…. que huyamos (hacia delante o en transversal) como ratas al son del “No-No-No”, cuando entablan una discusión.
Sin embargo, a pesar de esos torpes esfuerzos o revelaciones parciales, los adolescentes siguen siendo para los padres, un agujero negro. Tienen tantos fosos, atajos y secretos que es imposible llegar al centro. Frente a la forma de lanzar cuchillos de un perturb.... la navaja de Ockham queda oxidada y sin filo. Peroooo... ¡tan, ta, ta, channnnnnn!! los padres no podemos olvidar nuestra gran baza: Las dianas las colocamos nosotros y también decidimos la distancia y el punto desde el que empezará el duelo.

miércoles, 24 de octubre de 2007

La vida es sueño, oh la la!

“No hay nada más tedioso que la vida, nada más deprimente que la luz del sol, nada más falso que la realidad” esas y no otras, palabras que el genial Boffa puso en boca de Viskovitz, el lirón, han sido las que he repetido noche tras noche y durante años en el momento justo de repantingarme en el sofá con mi Santo, dueño él del mando de la tele y yo de mi universo cotidiano y domiciliar, por fin con toda la niñada acostada.
El declinar de la luz que anunciaba la tarde era nuestra mayor alegría. Como conyugales vampiros anticipábamos la hora mágica, el momento único de la noche, en que volveríamos a ser nosotros solos, personas equilibradas y amables, con un atisbo de vida propia y no esos seres desgañitados, exhaustos -y casi siempre furiosos-, que luchaban a brazo partido con lo que los vecinos llamaban “ángeles”, tres niños de corta edad.

Se dicen maravillas de la paternidad, ¡oh,sí!, porque son pocos los sinceros que se atreven a confesar que la paternidad es un infierno y los hijos el invento más perverso y sofisticado de tortura emocional que existe… alguien debería hacer un sondeo de opinión sobre el asunto eligiendo el momento en que la criatura reaparece –como en las películas de terror-, cuando piensas que te has deshecho de ella después de bañarle, darle de cenar, leerle el cuento y cantarle la canción a la vuelta, claro está, de la dura jornada laboral: las columnas de la humanidad entera, con sus éticas y filosociologías se tambalearían con los resultados!

Todavía recuerdo aquel domingo que, desesperados a las cinco de la tarde, bajamos todas las persianas y mi Santo trató de convencer a los perturbs de que ya era la hora de dormir… ¡Quién volviera a esos tiempos!

Hoy tienen quince años y no hemos progresado adecuadamente: seguimos teniendo trastornos del sueño. Entre semana la cosa no va mal del todo, hay una cierta estructura entre la llegada del colegio y el momento en que empiezan sus suaves ronquidos. Es durante los fines de semana cuando mi Santo y yo no promocionamos. Las salidas nocturnas de nuestros vástagos nos tienen desvelados; unas veces porque no llegan a su hora, otras porque con la imposición que les hemos hecho de que entren en nuestro cuarto a dar las buenas noches, nos matan a sustos. Así que, para no seguir perdiendo autoridad a manos llenas, hemos dado otra vuelta de tuerca, desde el “finde” que viene: Son mayores, tienen cabeza, no necesitan hora de llegada….. ¡Ay!

viernes, 5 de octubre de 2007

El origen

Porque sí. Desde luego. Hubo un origen.
Y no fue otro que un entontencimiento neuronal. O la idiotización, en el término más clínico de la palabra, que provoca el enamoramiento (Ortega y Gasset dixit, que no yo...).
Porque me enamoré, sí.
Completamente.
Hasta volverme el corazón del revés y dejar su forro hacia fuera.

Pero toda causa tiene sus consecuencias. Sí.
Y aquí estamos MiSanto y yo, en el mismo centro de ninguna parte del caos que es nuestra vida en familia. Porque las consecuencias son cuatro!! Y tres de ellas adolescentes. La Mini y los perturbs, gemelos en cuerpo y alma. Y la cuarta, "el nieto", un postulante al pavo, con sus doce años como aval.

¿Que cómo pasó? -A saber! -Debió ser que ni MiSanto ni yo supimos ver la conexión entre los ratos de alegre far l'ammore y los bombos de nueve meses subsiguientes.

Pero ésto es lo que hay.... oh, sí-sí. Y de una plácida existencia con sus corrientes devenires... hemos pasado a la República de la Hormona con todos sus apechusques.

Ahora se trata de sobrevivir. Y ganará, como dijo Cela, el que más resista.

......y que Dios nos pille confesados....