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domingo, 15 de junio de 2008

El bollo de la discordia



Las palabras que escuché al subirme en el coche me cortaron el aliento.  Mi sobrina Maite, de 14 años, discutía acaloradamente con uno de los perturbs  mientras trataba de alcanzar, no sin esfuerzo, uno de los bollos que les había llevado para merendar antes del  concierto. “Me gustan mis tetas, mi culo, mis redondeces.  No soy perfecta, pero me encanto así.  Soy feliz.  ¡Tía Aldara, dile que me lo dé!”

“¡Vaca!”, oí que le decía el perturb amenazado con quedarse sin venir si seguía fastidiando a su prima,  mientras ella le sacaba la lengua antes de pegarle un mordisco a su merienda. “Déjala, pringao”, intervino el otro perturb, “¿quieres que sea una anoréxica como tu churri?”.  Tuve que frenar en seco y sacar toda mi autoridad para que mis gemelos de 1’80 cm dejaran de  pegarse en el asiento trasero del diminuto coche.  “¡Bajaos! Hablaremos por la noche“, les grité furiosa, antes de abandonarles en la calle.  

Observando a mi sobrina cantar y bailar al ritmo del Canto del Loco,  me tranquilicé.  Maite no formaría parte de ese  50% de adolescentes que, en las últimas encuestas de una conocida firma de productos dietéticos, aseguraban que preferían morir a estar gordas y que sólo estando delgadas podrían gustar.  Tenía personalidad y  autoestima proporcionada por su ambiente familiar para no ser una esclava de las modas ni de la apariencia física.

Sabía que los perturbs, unidos en la fatalidad, habrían hecho las paces y frente común.  Al volver a casa vi que uno me miraba fijo desde su ojo amoratado mientras el otro intentaba fruncir su labio partido.  Sin prestarles atención me senté en medio de ellos y encendí mi ordenador portatil.  El Nieto se arrebujó a mi lado esperando a jugar la partida de backgammon de cada noche, pero yo tenía otros planes.  Empecé a navegar buscando imágenes que hicieran exclamar a mi hijo pequeño.  “¡Ostrássss... a los 12 años pesaba 74 kilos!  ¡Mírala aquí, un año después y se le ven todos los huesos!  ¡Ahhh, uffff....  qué cortes más feos en los brazos!”

Al poco tenía a los perturbs encima, noqueados por aquellas imágenes extremas de adolescentes para las que la obsesión por su peso e imagen se había convertido en patologías de anorexia y bulimia.  Olvidando que estaban enfadados leían en alto y comentaban los testimonios llenos de soledad, sufrimientos, mentiras y vomitonas, de esas chicas.  Tras un rato de navegación abrí el archivo de fotografías familiares y seleccioné una donde aparecía Maite, sonriente, en primer plano.

Apagué el ordenador, les di las buenas noches y mientras iba por el pasillo alcancé a oir:  “¡entendido, jefa!”





(Publicado en el MAGAZINE de EL MUNDO. 15/06/2008)

domingo, 9 de marzo de 2008

No se pescan truchas con vinagre...


"Estoy al borde de un ataque de nervios. Acabo de tener una bronca de mil pares de decibelios con mi hija mayor, la de 15 años y medio. La causa: el valor de las cosas. No hay manera de que ponga los pies en la tierra, de que dé al dinero su valor justo, de que se entere de una vez de que NO SE PIDEN REGALOS DE 300 EUROS por un cumpleaños, de que no se puede querer cambiar de Ipod cada tres meses diciendo siempre "necesito..." ¿Qué se hace (además de llorar y atracarme a chocolate) cuando se descubre que mi hija es una pequeña gilipollas descerebrada?"- Me pregunta Gin, sentadas las dos en el banco más cercano al puente.

La escucho mientras miro que el viejo homeless que ha acampado hace unos meses en la orilla del río se aposta bajo un pruno y extiende su raquítica caña en las negras aguas del Manzanares buscando un alimento proteínico...

-¿Crees que soy una Wendy?- Me pregunta Gin, que se mata a trabajar para sacar adelante a su familia, preocupada por lo que le he contado de cómo la sobreprotección que ejercen los padres en la infancia de sus hijos puede llevarles a desarrollar el llamado “Síndrome de Peter Pan”. Trastorno psicológico cada vez más frecuente en nuestra sociedad y que afecta a sujetos con personalidad débil, que se muestran reacios a asumir responsabilidades propias de la edad adulta, eternos adolescentes, inmaduros emocionales incapaces de crecer.

Le contesto que a nosotros nos ha funcionado negociar una paga mensual con los perturbs, en la que incluimos sus “necesidades” básicas: gasolina para las motos, móvil y algo para salir. Ellos administran su presupuesto. Cuando les sugerimos que buscaran trabajos fuera del horario escolar se pusieron contentísimos: “somos adultos” –dijeron.
Un empleo enseña responsabilidad, da experiencia, pone dinero en el bolsillo y los saca de la calle.
La publicación americana sobre economía “Teens and Money” expone: “Los hábitos de trabajo que se forman en la adolescencia continúan el resto de la vida. Ningún padre quiere que un trabajo de su hijo le afecte en las calificaciones, pero si ellos no saben lo que es ganar su propio dinero será difícil enseñarles responsabilidad financiera”. Han sacado perros de los vecinos al parque, lavado coches y hace dos días llegaron muy orgullosos con un cheque de 35.-€ cada uno por cargar muebles, en la mudanza de una oficina.

Una motocicleta aparca en la acera, una chica cruza el parque y se acerca al viejo pescador, le extiende, sonriente, una caja de leche y una barra de pan. No nos ha visto. Es la hija de Gin.




(Publicado en el MAGAZINE de EL MUNDO, 09/03/2008)

lunes, 4 de febrero de 2008

Mientras esperamos la Primavera... algo positivo




Así que dijo el Padre Arrupe.....



“Aquello de lo que te enamores, lo que arrebate tu imaginación, afectará a todo. Determinará lo que te haga levantar por la mañana, lo que harás con tus atardeceres, cómo pases tus fines de semana, lo que leas, a quien conozcas, lo que te rompa el corazón y lo que te llene de asombro con alegría y agradecimiento”.

martes, 29 de enero de 2008

Ejemplar, granaino y....juez

Una persona.
Un personaje.
A mí me gusta lo que hace y dice.

(Y gracias a Arc -¿¿cuántas te debo??-) podeis verlo aquí, abajo=

domingo, 27 de enero de 2008

Adolescentes audiovisuales...


Los perturbs y el resto de sus primos pasaron toda la mañana del sábado enterrando petardos sobrantes de las Navidades en una montaña de arena.
Grababan “la erupción” para luego colgarla en You Tube, en busca de fama y celebridad entre sus amigos.

Ajenos al riesgo y en el frenesí de su rodaje, sorteaban entre ellos el protagonismo de las escenas más peligrosas como el sentarse encima del “crater” o hacer de diana móvil, lanzando los petardos encendidos al que se deslizaba en wave o skate, en un slalom donde los pibotes eran los primos pequeños… Al ruido de los petardos se unieron, en un momento dado, el frenazo de un coche, unas tremendas y airadas voces adultas y finalmente el sonido del motor arrancando de nuevo.

Por suerte y movidos por el ardor del séptimo arte, nos tomaron como “La Academia” y nos enseñaron las tomas… en las que, como colofón escénico, se veía cómo uno de los perturbs saltaba por encima del capó de un coche que pasaba, ¡a Dios gracias!, a poca velocidad.

Mientras mi Santo les listaba una ristra de improperios en un tono que pasaba del admonitorio, al hostil, con todos los registros de la amenaza que un padre, en plena furia, puede emitir…. me dirigí al estante de los álbumes de fotos, escogí el que salían los perturbs a los dos años; y con la expresión más inocente, mientras les enseñaba unas en las que salían sentaditos en un orinal y otras en pañales, dije: “¡Ay!, yo también voy a colgar un video con estas fotos y vuestros nombres y apellidos, comentándolas despacio, ¡qué monos erais, mirad, mirad!”.

Consternados por esa posibilidad y previendo el poco éxito en cualquier negociación, optaron por cedernos los derechos de las imágenes, la patente de cualquier otra futura filmografía y el resto de los petardos que les quedaban.

–Creo que hemos acabado con la carrera cinematográfica de los perturbs –Dije a mi asombrado Santo, dejando el album en su sitio.

En Internet se multiplican las escenas de botellón, peleas o bullying escolar, protagonizadas por adolescentes. Dillon Cossey, de 14 años, que planeó una matanza en Pensilvania, reconoció haber compartido videos de la masacre de Columbine con el joven de 18 años que asesinó a ocho personas en un tiroteo en un instituto en Finlandia antes de suicidarse.
Hace unas semanas, en el ¿último? suceso de violencia juvenil, entre el grupo de menores que agredían a una mujer, en la calle, uno preguntaba: “¿lo estás grabando, lo estás grabando?” al que sostenía la cámara de su teléfono movil, capturando la escena.


(Publicado en el MAGAZINE de EL MUNDO, 20/01/2007)

lunes, 14 de enero de 2008

El santo... bebedor




Los perturbs y cinco amigotes del mismo pelaje… pasaron apelotonados y muy rápido (demasiado), por delante de mi Santo y de mí, que estábamos viendo un viejo clásico , en la tele del cuarto de estar.

-El de los pelos y el tercero, están borrachos. El que arrastra los pies si no llega al cuarto de baño, vomitará en el pasillo- Dijo Mi Santo sin quitar la vista de la pantalla.

Cuando uno es padre de varios adolescentes tiene tres cosas claras:
En un interrogatorio el perturb mentirá en defensa propia y todo lo que diga será falso.
Dos: Al tener vida interior, llevará una doble vida. Y, tres: Si se le aplica el “tercer grado”, perseverará en el error, como un crustaceo ante una agresión externa.

Cuando acabó la película me puse a hacer café muy cargado mientras Mi Santo se dirigió a la UCI, o sea: el cuarto de los perturbs, a ver cómo iba la cosa. Efectivamente… el panorama era desolador, el tufillo de mezcla de alcoholes, el K.O. técnico de uno de los amigos y el aspecto de los otros dos no dejaba lugar a dudas.
Mi Santo confiscó las llaves de los que tenían moto, ayudó a meter en una cama al que estaba peor, indicó que avisaran en su casa que dormiría aquí y envió a la cocina a todos los demás.

-En esta casa sólo hay una regla; podéis permaneced callados, pero lo que digáis debe ser verdad. ¿Tenéis algo que contar? -Les dijo, una vez reunidos todos y cada uno con una taza de café en la mano.

A los minutos de desconcierto y titubeos, de miradas esquivas entre los amigos… siguió el relato deslabazado de la bienvenida a las vacaciones navideñas, el paso por varios bares, la compra de alcohol en las tiendas de chinos y el botellón compartido.

Les escuchó y cuando volvió a hacerse el silencio dijo: Mañana, a las 8, en el Albergue de San Isidro, tras la Estación del Norte. Sed puntuales. Durante dos días sereis voluntarios y ayudareis a limpiar, cuidar y alimentar a los indigentes que haya, casi todos alcohólicos, ….. Podeis elegir, desde luego: Eso o que llame ahora mismo a vuestras casas para que vengan a recogeros.

-¡Me cago en la put…! -Fue lo último que oímos antes de salir de la cocina…

El último estudio del pediatra británico Viner concluye que, un adolescente que consume alcohol tiene un 40% más de probabilidad de consumir drogas ilegales y sufrir problemas mentales y más de un 60% de acabar siendo un sin techo.



(Publicado en el MAGAZINE de El Mundo. 06/01/2008)

lunes, 10 de diciembre de 2007

El club de los negocios raros



Mi cuñada me llama llorosa.
Han pillado a su hijo de catorce años robando en una tienda.
-¡Un cepillo de dientes eléctrico!- Me cuenta furiosa. Trato de consolarla diciéndole que mis perturbgemelos, castigados durante años sin paga, por sus constantes “delitos”, habían perfeccionado un reparto nocturno y alevoso –“más justo” en todo caso- de los recursos de mi cartera. No hay Adán sin Eva, ni Pandora sin Epimeteo, ni adolescente que no sustraiga cuando le aprieta la estrechez. Y ellos, como nosotros los adultos, tienen necesidades monetarias además de la presión de “tener que parecerse a los demás” y de soportar los métodos agresivos de muchas marcas que saben que el segmento juvenil es el más interesante a nivel de ventas. Según Teenage Research Unlimited, compañía que sigue los hábitos de consumo de los adolescentes, los jóvenes entre 10 y 18 años de edad gastaron aproximadamente $159 mil millones en 2005.

Un perturb al que se le quitan todos los recursos “oficiales”, como es la paga, encontrará otros.
Mi cuñada no me cree cuando le hago la lista de algunas actividades standard: Alquiler de DVD, cogido en casa, por día: 2€, pasar apuntes escolares: 3€; vender un gramo de costo: 5€; falsificación de DNI con photoshop para entrar en discotecas: 10€.

Mi Santo y yo nos dimos cuenta de que nuestros hijos desconocían la esencia real del dinero. Sabían gastarlo, sí; pero no podían valorarlo, porque siempre se lo habíamos dado y no habían tenido que ganarlo. Así que empezamos por restablecerles la paga y comenzamos aplicando la psicología inversa: ellos nos pagarían cada vez que infringieran una regla. Es mucho más doloroso dar de lo que tienes en el bolsillo que carecer de aquello con lo que no contabas.
Hicimos un cálculo de sus gastos, consultamos con otros padres y acordamos una suma mensual.

Ahora sus conversaciones tienen siempre un toque financiero y existe entre ellos una cierta rivalidad sobre quién se administra mejor y consigue invertir con más beneficio su capital, estirándolo hasta fin de mes. La guía “Cómo hablar con los adolescentes de dinero” de las publicaciones Money Wise nos recuerda que: ” La presión que ejercen los adolescentes entre sí sólo puede ser contrarrestada por un poderoso buen ejemplo”
Pero una buena administración monetaria no es algo que se enseñe comúnmente en los colegios, así que tenemos que ser los padres, hablando con los hijos sobre el dinero al nivel de adultos, quienes les enseñemos el concepto de satisfacer necesidades básicas y fijar prioridades sobre lo que desean y pueden comprar.
(Publicado en el MAGAZINE de EL MUNDO 09.12.2007)

viernes, 26 de octubre de 2007

La empresa más seria

En el último almuerzo navideño del Consejo de Administración de la Sociedad FamiliaM, S.A., con la ausencia (flagrante) del Presidente en funciones y la comparecencia de la Consejera Delegada y los Pertubsaccionistas… se dio debida cuenta de varios kilos de costillas (ribs) untadas en pegajosas a la par que deliciosas salsas, varias cestas de cebolla frita, de queso empanado, abundantes fuentes de patatas, mucha coca-cola light y algunos litros de helados con syrups variados…
Se llegaron entre bocado y bocado –y no sin desapasionamiento-, a varios acuerdos:

El Primero: Repetir el almuerzo y adjudicarse la misma mesa en el mismo restaurante en años venideros y,

El Segundo: Incidir en acciones sociales individuales, presentando mensualmente un balance de actividad y un resumen de éxitos y fracasos.

Esta fue la Memoria con los puntos del acuerdo que cada uno encontró, en un sobre, encima de su almohada…

Se vistieron a mi gusto (es decir, con menos de tres prendas superpuestas, ¡ay!), se peinaron (hacia atrás, con agua y raya) y participaron con entusiasmo y una solemnidad desacostumbrada en lo que yo creía un juego y ellos algo tan natural como la aplicación de la democracia mediante un órgano legislativo familiar.

-Hijos, ¡perdón!, accionistas: Nuestra familia es una empresa. Debemos, como tal, impulsarla y trabajar en equipo para alcanzar el éxito. Se admiten propuestas.
Y tras esa introducción empezaron a llegar, cataratas de ideas, a cual más peregrina. Se negoció largamente -y a cara de perro- la paga que Misanto y yo les daríamos este año y concluyeron que preferían cobrar mensualmente y administrarla ellos. Discutieron muchísimo sobre qué derechos de salida tenía cada uno, según su jerarquía de edad. Decidieron qué castigos se aplicarían en caso de infracción de las reglas. Y se repartieron, con vehemencia y golpes en la mesa, las tareas de la casa. Lo más sorprendente de todo fue comprobar lo que cualquier terapeuta, profesor o educador sabe: Entre ellos se escuchan con atención, se replican, se persuaden o discrepan y, por encima de todo, se respetan con un honor que ya querríamos para nosotros los adultos.
Y lo curioso es que después de casi un año no lo han olvidado
Cuando un niño juega lo hace con todos los sentidos, profesionalmente. Por eso nadie debería subestimar a un adolescente cuando juega a vivir.


Estoy deseando que sea ya 31 de Diciembre.... ¡¡este año les va a arder el pelo por los resultados incumplidos!! -Con suerte y como los balances me sean propicios hago una OPA y les rectifico la hora de llegada nocturna.

(Publicado en el Magazine del El MUNDO)

domingo, 21 de octubre de 2007

Elnieto

Tiene trece años, muy rubio, de ojos verdes casi amarillos y está furioso por el lugar que le ha tocado en la vida.

-¡Por qué he tenido que nacer el último, por qué!

Estaban saltando los escalones de la gran escalera que daba al corredor principal.
Lo hacían desde muy arriba, jugando a caer de pié en el último.
Él dudaba viendo como los otros, más mayores, rodaban por el suelo. Desde lejos le miré –le conozco- Y le dije bajito: “Puedes”.

Se tomó su tiempo, cogió impulso, flexionó las rodillas, pego los codos a sus costados y se impulsó lanzándose. No había que ser un profeta para saber que el castañazo sería monumental, la trayectoria de la caída ya estaba dibujada desde el primer movimiento... y así fue que dio en el suelo tomando tierra con un hombro y salvando los dientes gracias a una mano estirada a tiempo. Intenté no correr y acercarme con fingida tranquilidad. Él lloraba en el suelo y rechazó mi ayuda, rabioso.

-Creo que puedes. –Le repetí mientras me iba. Y vi por el rabillo como se levantaba y volvía a subir los escalones.

miércoles, 17 de octubre de 2007

Mis razones

No sé si empezar ésto que quiero decir con esa frase populo-mordaz que dice que el que nace pobre y feo tiene muchas posibilidades de que ambas cualidades se le acrecienten con los años, o...... con el proverbio chino sobre la Rueda de la Fortura:

"El abuelo labró una fortuna, el hijo se la gastó, el nieto volvió a intentarlo".

La cosa es que nací siendo muy rica. Insultantemente rica. Luego, en algún indeterminado momento, el abuelo se arruinó (está claro que su filosofía resumida en tres consignas muy claras: Los amigos están para tenerlos, los huesos para rompérselos y el dinero para gastárselo no era el curriculum ideal para los negocios. No. Y que lo perfecto para su patrimonio es que se hubiera limitado a ser rentista. También)
Sé que "ruína" no es igual para todo el mundo. Los millonarios se arruinan de aquella manera, los ricos de otra y los que están al ras tienen la suya propia, pero los efectos -lo niegue quien lo niegue- son los mismos.
Así que esa ruína afectó a mi familia. Pero en ningún momento de mi infancia sentí infelicidad, preocupación o necesidad de algo. No tengo ni un sólo recuerdo penoso... aunque sé que, como Guido, el protagonista de "La vida es bella", mis padres debieron aplicar el ingenio, el coraje y todo su optimismo y esfuerzo para evitárnoslo.

Mucho más tarde, años después, ya con Misanto a las espaldas... fumos muy-muy pobres. Angustiosamente pobres. Se dieron varias circunstancias a la vez, que unidas crearon una situación que parecía insalvable.

Hace unos días, durante la cena familiar en casa, uno de los perturbs (gemelo preadolescente) protestó diciendo: "ya nunca haces aquel postre tan rico que nos hacías de pequeños". Como me encanta cocinar y lo hago siempre que puedo, variado, distinto y en continuo aprendizaje, me sorprendió un poco su protesta.

-¿Cuál postre?
-Aquel, el de las rodajas de limón que untábamos en azucar.

Infancia.
Y feliz.
Y se me llenó el corazón de una alegría salvaje, tan profunda que no podría explicárosla. Porque durante aquellos meses tan terribles de auténtica necesidad... había inventado lo que dí en llamar "recetas para pobres"... y angustiada por la dieta de mis niños pequeños y los pocos productos de los que disponía, hacía de cada receta un cuento y un juego.
Rodajas de limón con un poco de azucar... y un cuento para que se rieran mientras se lo comían.

Hay tiempos difíciles, tiempos afortunados; épocas duras, etapas de bonanza. Y no pasa nada si no se pierde el impulso. Si no dejas de esforzarte. Si no pierdes la confianza.
Y a eso me agarro ahora, en medio de los tsunamis hormonales que sacuden mi casa.

lunes, 15 de octubre de 2007

La guerra de los perturbs

Mi Santo y yo estábamos desolados, a un tris de matricularnos on-line en algún curso de psicología virtual ya que tenemos la sensación de que los perturbs están esquinándonos, de que lo que decimos o hacemos pasa desapercibido o simplemente no cuenta. Ellos hacen exactamente lo contrario de lo que se les manda y eso les impide conseguir resultados que a primera vista parecen sencillos, como subirse el pantalón hasta el sitio correcto, para que no se vea el calzoncillo o se pisen las perneras; cortarse el pelo o, al menos, peinarlo hacia atrás o; vestir camisetas de su talla y no las de su hermano menor…

“¡El orden empieza por el propio aspecto, cago’nlaindialaguinea!!” –Les repetía mi Santo a un paso de la apoplejía por ira…. hasta que el general Sun Tzu, orgullo del Imperio del Sol, entró en nuestras vidas. Fue leer su colección de ensayos sobre el arte de la guerra (es el tratado más antiguo que se conoce sobre el tema) y hacerse la luz. Si había inspirado a Napoleón, a Maquiavelo o a Mao Tse Tung entre otros muchos……. ¿¿qué no haría con nosotros?? -Los libros sobre adolescencia que teníamos se quedaron en panfletos melífluos e ineficaces frente a los tratados del chino del Siglo V a.C., porque a los consejos de práctica militar Sun Tzu añadía la estrategia suprema de aplicar sabiamente el conocimiento de la naturaleza humana en momentos de confrontación. Y mi Santo y yo estábamos en guerra. Y debíamos vencer sin combatir, someter al enemigo o sea, a los perturbs, sin luchar, máxima principal de nuestro general y gurú. Y para ello deberíamos aplicar su segunda y no menos importante máxima resumida en esta frase: Todo el Arte de la Guerra se basa en el engaño.

La primera escaramuza fue presentarnos en la reunión de padres e hijos del colegio vestidos como Pete Doherty y Britney Spears. Nos escalfamos en las butacas del salón de actos y pasamos el rato mandándonos mensajes por el movil y tarareando canciones con los auriculares del mp3 bien colocados en las orejas. Mi Santo, al que los años han dotado con la serena belleza otoñal que dan los kilos de más, recorrió todo el pasillo central con los vaqueros a la altura de las rodillas...

Llevamos todo el fin de semana saliendo hasta las tantas. Ponemos Led Zeppelin a todo volumen y no hemos salido de la cama hasta las cinco de la tarde. No paramos de cambiarnos hasta conseguir tener todos los zapatos y la ropa en montañas, por el suelo. Y, por supuesto, no he pisado la cocina ni me he ocupado de la compra.

Han empezado a vestirse bien para llevar la contraria y el orden reina en el resto de la casa. Creo que hemos ganado la primera batalla ¡Gracias Sun Tzu!

(Publicado en el Magazine de El MUNDO)

viernes, 12 de octubre de 2007

El significado?

En menos de media hora y mientras esperaba en el arcén a que pasara un poco el atasco de salida de Madrid, he leído un librillo titulado "Fish" de Stephen C. Lundin, H.Paul y John Christensen.
Un pequeño relato adoctrinante y entretenido; destinado a cualquiera y aplicable a una empresa que quiera motivar a sus empleados para obtener mejores resultados.
Una historia curiosa con final feliz.
Y de ella extraigo lo siguiente:

El significado

El significado no es algo que se
encuentra por casualidad, como la
respuesta de un acertijo o el premio en
la búsqueda de un tesoro.
El significado es algo con lo que
vas construyendo tu vida. Lo
construyes con tu pasado, con tus
afectos y tus lealtades, con la
experiencia de la humanidad que se te
ha transmitido, con tu talento y tu
comprensión, con las cosas en las que
crees, con las cosas y las personas que
quieres, con los valores por los que
estás dispuesto a sacrificar algo. Esos
son los ingredientes. Tú eres el único
que puede juntarlos en ese modelo
que será tu vida. Permite que la vida
tenga dignidad y sentido para tí. Si los
tiene, entonces importará menos de
qué lado se incline la balanza
particular del éxito o del fracaso.
John Gardner



Así que, cuando he cerrado la última página, y he vuelto a poner en "on" mi función de escucha (los gemelos a esas horas ya habían pasado de la protesta enfurecida al silencio hostil....) me he mirado en el espejo retrovisor y me he dedicado una esplendorosa sonrisa.

-Vamos a sumarnos a esta alegre cola de coches atascados con la actitud de quien se sube en el trenecito de la fresa rumbo a Aranjuez. Disfrutemos del ralentí. Complazcámonos en la vista detallada de los quitamiedos centrales... ¡Y vosotros a leer y a quitar el ceño!. -Les he dicho mientras lanzaba sin mirar el librillo a los asientos de atrás.

-¡Ay! -Ha gritado el que lo ha parado con la cabeza.

martes, 9 de octubre de 2007

Sin quejas

P. nació al revés.
Y, desafortunadamente, el médico que atendía el parto, tiró de sus piernas para ayudarle a salir.... y desencajó una de ellas de su cadera.
Les dijeron que no crecería. Que la buena se desarrollaría normal y que la otra mantendría ese tamaño, el de un bebé recién nacido, por siempre.
Pero las cosas fueron distintas. Y aunque le operaron mil veces y su infancia transcurrió entre férulas y correas, arneses, puntos y experimentos varios, P. creció sano y fuerte, con una pierna normal y la otra un poquito más pequeña y más inútil.
En casa le decíamos "cojo". Mi madre nos enseñó a usar unas palabras ciertas, que escuchadas fuera, no pudieran herir. Así que P. sabía que era cojo y que ser cojo era algo más, pero no lo esencial.
A P. le pusieron, siendo niño, el primer ilizarov de España, un armazón de hierros y ganchos, de agujas de calzeta que sujetaban el hueso cortado y lo iban separando día a día, para alargarlo con su propia regeneración osea. Y con esa inmensidad montaba en bicicleta, se deslizaba por los pasillos y calles en patineta y... se quejaba porque, en el colegio, sólo le dejaban ser portero.

-¡Patapalo, eres portero, porque no corres rápido!

Y a P. se le llevaban los demonios, porque aunque ser cojo no era lo esencial, a él le hubiera gustado meter goles.

Al llegar el día de su primera comunión P. repartió sus recordatorios.... Paz había escrito una pequeña oración detrás:

"Es maravilloso, Señor:
mis brazos perfectos, cuando hay tantos mutilados;
mis ojos perfectos, cuanto tantos no tienen luz;
mi voz que canta, cuando otras enmudecen;
mis manos que trabajan, cuando otras mendigan.
Es maravilloso regresar a casa... cuando otros no tienen a dónde regresar.
Es maravilloso, sobre todo, tener tan poco que pedir
y tanto que agradecer"


Y me acordé de P. niño, a su lado frente al panteón familiar y junto al resto de queridas personas que acompañábamos a los tíos, despidiendo a Toti.
Porque así es la vida: Un día se acaba, y eso no es lo esencial.
Lo esencial es vivir, sin miedo.

¡¡A ver si soy capaz de explicárselo a mis perturbs!!