domingo, 25 de noviembre de 2007

¿Cuál es mi intención?



Bien.

Esto lo tengo claro, quizá sea lo único que tengo diáfanamente claro.

Sé lo que quiero para mis hijos: ¡Que se coman el mundo y no que éste se los meriende, en la primera esquina!

Veo la crianza de los niños como un proceso de guiar a un adulto joven a desarrollar la fortaleza para levantarse y caminar con sus propios pies. Pero veo en el niño o en el adolescente a una persona independiente, a la que respetar. No veo fragilidad en el niño, sino potencial inmenso. Un niño es un individuo con personalidad diferente, e incluso la relación entre el padre y el niño es finalmente una relación entre pares.


Por eso creo que ser padres significa ayudar a un chico a desarrollar su propia fuerza para luchar, desafiar y vivir. Y hay que hacerlo en positivo, estimulándoles, dándoles confianza, lanzándoles con impulso a ser ellos mismos. Pero algunos padres intentan usar a sus hijos como un medio de expresión a su propia vanidad y orgullo, intentando forzarlos en algunos moldes preconcebidos que ellos consideran deseables. Obligan a sus hijos a abandonar sus sueños y a protagonizar los de ellos.


Yo soy una soñadora, lo sé.

Y no concibo el fracaso si no es tras una larga, tenaz y voluntariosa lucha a brazo partido para vencer, para llegar a lo que me he propuesto.


Así que, mujer que se mueve por objetivos, tengo ahora ese que ahí arriba he escrito: Armar a mis hijos de seguridad en ellos mismos, de aplomo y confianza para salir ahí fuera y hacer el mundo a su medida.

Ellos son el futuro.


Si los padres podemos educar a nuestros hijos de una manera que desalienten el ensimismamiento y alentamos la apertura de mente, entonces esta amplitud de espíritu se desarrollará en forma natural transformándose en una calidez de corazón dirigida hacia otros, hacia la naturaleza y hacia el universo.

Y con tales jóvenes, estoy segura que el mundo se volverá un lugar mejor.

8 comentarios:

Sir John More dijo...

Jo, me encanta leerte. Creo que voy a hacerlo todas las mañanas al levantarme. Creo que les va a venir muy bien a mis monstruitos... A sus pies...

CresceNet dijo...
Este comentario ha sido eliminado por un administrador del blog.
it dijo...

¿sabes, Sire?? -Es que había algo que NO estaba haciendo. Y me he dado cuenta.

Verás... ahogados en los barros diarios, dando bocanadas entre susto y disgusto, de sobresalto en sorpresa y de taquicardia en novena (esa es la vida de un padre de adolescente ¿más o menos?)... se me olvidó hacer algo que hago con todo: disfrutar. Divertirme.

Y es cuando me he dado cuenta de cómo estaba desaprovechando esta oportunidad única de placer, de diversión y disfrute... cuando me he puesto a mirar a mis perturbs "desde fuera". Es decir, sin agobios. Sin el extra de superprotección... sin tratar, en lo formal, de tener réplicas exactas en distinción y bonhomia, porte y modales de lo que la sociedad que me rodea esperaría de mí.

Ellos son ellos: fantásticos.
Y yo les puedo dar una base, un cierto código (en lo formal) y el relato y vivencia, con mi ejemplo, de los valores que me han hecho feliz. Pero ellos son los únicos responsables de manejar eso que les doy; y hacer con ello -si quieren- unas herramientas (que ya han servido bien, anteriormente, con otra persona)para ser felices.

Porque se trata de eso: de disfrutar de sus intentonas. De ver -estando y sin estar (¡oh, cómo entiendo cada día más a T.S.Eliot en su "que nos importe y que nos importe")- cómo van consiguiendo, por ellos mismos, ser una persona singular.

Estoy...... ¡¡como si me hubiera puesto zapatos nuevos!! ...desde que me he dado cuenta.

Así que: Vamos a dejar de preocuparnos tanto, sin dejar de preocuparnos y vamos a mirar a los perturbs como quien ve el desarrollo de un libro con un buen título, esperando todo tipo de incidencias, anticipando el disfrute y sin perder la esperanza y la confianza en que el epílogo será único.

it ;-))

it dijo...

Crescenet... te he borrado.
Si no eres un spam: MANIFIÉSTATE Y HABLA (o haz una escena, o murmura, o cágate en los muertos de sir john) y tu propuesta portuguesa de financiar mi adsl será repuesta.
Hale.

Sir John More dijo...

¡¡Pero bueno, tendrá poca vergüenza...!! Brase visto las confianzas... Voy acumulando collejas, y el día que pueda dártelas veremos a ver si tenemos una conversación de amigos o una pelea de perros... Pero vamos...

Sobre tu comentario habría mucho que hablar, porque tal vez yo no sea un buen ejemplo para mis hijos, sobre todo en la relación con los demás... En fin, mucho que hablar...

Pero será...

elita dijo...

Yo no tengo todavía monstruitos... espero que algún día pueda sentir lo mismo. Lo que sí tengo son monstruitos hermanos bien pequeños, trastos indomables... y lo que más me gusta es aprender de ellos, ¡aunque pequeños nos pueden enseñar muchas cosas!

Besos.

elita dijo...

Aunque claro, de hermanos a hijos, y encima adolescentes... ¡la cosa cambia!

it dijo...

jajajajajaaaaaa.... no te creas, elita, no te creas.
¡Hace bien poco mis hermanos pequeños (somos 8) eran perturbsadolescentes, también!

Y eso, unido a que mi caracter flotante y peterpanestésico, hace que comprenda muy pero que muy bien las cosas de la juventud (jajaja, parezco una abuela, cachis)

Pero es cierto. Hace unos días, al entrar en el patio de una casa de campo, donde había una encina inmensa, cerca de una pared... recordé -y casi me doy una palmada en frente, del hallazgo- que antes, un poco antes... hubiera valorado el sitio por la facilidad o dificultad de trepar a las ramas del árbol hasta alcanzar el tejadillo del edificio.

Asín son las cosas.

Y por cierto, ¡qué alegrón verte por aquí!

(Tráete las historias de tus hermanos, porfiiiiiiii)

it ;-))