domingo, 2 de diciembre de 2007

El perturbsexual...



“Atención: el contenido de este paquete no debe ponerse en una vasija de barro, mezclado con levadura y ochos litros de agua, porque entonces se obtendría una bebida alcohólica cuya fabricación está prohibida” –No puedo evitar recordar ese aviso, impreso en algunos paquetes de zumos de frutas, durante la Ley Seca, mientras hago saltar la caja de preservativos de una mano a otra y me imagino a mí misma, con calzones y guantes, enfundada en un albornoz de capucha y nombre en la espalda, resoplando y amagando croches como en las películas, cuando los boxeadores van por el pasillo, camino al cuadrilátero.

Estructuro mentalmente un guión conciso, aséptico y eficaz (sobre todo eficaz) mientras espero al perturb, cruzando los dedos para que esta vez, cogido a solas, me preste más atención que las anteriores cuando he tratado de afrontar el tema ante los bufidos de desagrado de la Mini, la concentración casi hipnótica –absorbiendo cada palabra- del Nieto y el desinterés de los gemelos, a quien estaba dirigido.

Quiso la casualidad que, al descolgar el teléfono, interceptara la frase del perturb contándole a su amigo que el sábado “lo iba a hacer con su churri”. -¡SOS! –Exhalé sin voz, casi a punto del desmayo, mientras un oceano de miedos y prejuicios, con esa frase aterradora como buque insignia de evidencias, se adueñaba de mí; y una marea de imágenes y sensaciones, a cual menos agradable, desfilaba en forma de: embarazos no deseados, enfermedades contagiosas, abusos, sida, daños …
Esa noche, ya asimilado el susto, encaré a mi Santo y le dije sin rodeos: “tenemos el sexo a las puertas”. Cuando vi que se empezaba a desnudar, contento, comprendí que no me había entendido…. Así que tuve que contarle todo desde el principio.

Hosco y aculado en tablas mi Santo me escuchó hablar de la edad legal en el sexo consentido entre menores (13 años). Le leí la declaración de Tlaxcala donde los jóvenes habían planteado su derecho intrínseco a una vida sexual activa y a ejercerla. Pero no fue hasta que llegué a las estadísticas que su alma de economista se conmovió: Los datos del Instituto de la Juventud del 2002 arrojaban que el 66’9% de los adolescentes habían tenido relaciones sexuales antes de los 17 años y que aunque el 89’3% habían estado muy informados sobre el uso de anticonceptivos el 58’2% no los usó “por no haberlos tenido a mano”.

–Cómpraselos -Zanjó mi Santo.
Y aquí estoy, viviendo sin vivir en mí, esperando a que mi pertubsexual llegue del colegio…

(Publicado en el MAGAZINE de EL MUNDO 02.12.2007)

(con el agradecimiento a Arc que con su EXPAMICRÓN como inagotable fuente de anécdotas y datos me inspira todas las semanas! ...creo que acabaré metiéndote, como un pariente o vecino del quinto, en estos articulitos... ejemmm....)

11 comentarios:

Sir John More dijo...

Espero que haya ido bien esa entrega solemne de preservativos. Estoy a punto de hacerle una reseña sobre el libro que me recomendó, pero por lo pronto le adelanto que me encantó la idea central que abre el libro, y su primera mitad, y que me ha decepcionado mucho la segunda parte, en la que a esta buena pareja creo que se le fue la olla irremisiblemente. Seguro que por culpa de esos malditos enanos... Je, je... He de reconocer, no obstante, que esa idea que me ha transmitido el libro es lo suficientemente alentadora e ilusionante como para que haya merecido la pena haberlo leído, y para que le agradezca profundamente la recomendación.

Por cierto, dice que su artículo aparece en el Magazine de El Mundo, pero en la versión digital no aparece, oiga... Besos, y no le dé esos sustos a su Santo.

Pd.- La reseña ¿se la pongo en un comentario? No tiene usted dirección de correo en los blogs... Bueno, aunque tal vez haga una entrada en mi cuaderno...

Ginebra dijo...

Pues sí, hija, cómpreselos, cómpreselos (yo pasé hace unos meses por eso)

it dijo...

¡Pe, pe, peeeeeee....! ¡¡pero bueno!! ¿¿AÚN ESTAMOS ASÍ??

¡SIN RESEÑA! ¡sin su comentario personal yyyyyy TRANSFERIBLE -que lo iba yo a usar que da gustooooo, jejeje!

Mire, querido Mr.More: DEJE UD. DE COCINAR AL AIRE LIBRE y póngase (o se lo pongo yo... y recuerde que quien avisa no es traidor).

Mi email está en mi perfil. Y porsiacá, se lo repito aquí: ablibitum@gmail.com

.......a ver si ahora encuentra excusitas... porque, además, debería Ud. saber que tengo un librillo leído, de esos que, que, queeee... nadie debería dejar de leer antes de abandonar esta vida bella.

Pero allá Ud.... si no quiere esa referencia como pago...
sá.
sá-sá.

XXpppppppp

it dijo...

Y qué pasa, Gin, ¿¿que no lo piensa escribir para que los que vamos detrás nos lo sepamos, cuando nos ocurra??

¡goista!

Egoime dijo...

El sexo adolescente.. tema que da para hoooras de críticas. Y, siendo adolescente, estoy de acuerdo con todas ellas.


Por que.. ¡¡vamos a ver!!, que la mitad de los días tengo alguna conversación con mis amigas con lo super maravilloso que es su novio, que le regala tonterías, que le compra caprichos y hasta le recarga el móvil de tanto en tanto. Y no puedo evitar pensarlo.. entre tanto obsequio, ¿por qué no te regala una caja de preservativos, que es muy fácil de envolver y más útil que una caja de bombobes?

Las hormonas alteran el cerebro a estas edades.. xD


PD: Muchísimas gracias por enlazarme en la sección de la derecha :)

Suntzu dijo...

Haces bien. Que estos están más despiertos de lo que parecen. Y por no hablar, se da luego cada caso...

Ojalá hubiese más padres que se planteasen las cosas como vosotros.

Arc dijo...

Hola,

Hay un libro muy divertido titulado "Como mojar una galleta" de Len Fisher que habla de la física aplicada a las situaciones más cotidianas. Dedica un capítulo a las dificultades que tiene que sortear un espermatozoide para fecundar un óvulo si no hay ningún método anticonceptivo de por medio o si hay alguno de los empleados por los adolescentes británicos en el 2001.

Según un estudio realizado en las islas sobre los métodos empleados por los jóvenes para evitar embarazos destacan “colocarse el reloj alrededor del pene antes del acto sexual para que la "radioactividad" del dial acabe con el esperma” o hacer el amor encima de un listín telefónico. Entre los métodos que escuché en mi adolescencia está el "de pie no pasa nada" (o "en la ducha no pasa nada"), la "primera vez no pasa nada", el conocido ahora como "método australiano" (aunque este sistema era post-coito) y el premio a la mayor estupidez "sólo si quieres a la chica puedes dejarla embarazada". Las razones por las cuales mi barrio no vivió un boom demográfico son un completo misterio para mi, imagino que la sensatez ("sentidiño") de la mayoría de las chicas tuvo algo que ver en ello.

Un beso.

Reseña del artículo de Len Fisher
La senda del espermatozoide (II)
http://exapamicron.wordpress.com/2006/08/13/la-senda-del-espermatozoide-ii/

it dijo...

¡Hola, egoime! Qué gusto verte!
No podías faltar.
Echo en falta que vosotros, los protagonistas de éste blog no deis vuestra opinión.
Nada me gusta más que oíros.

Un beso y.... ¡¡VUELVE!!

it ;-))

it dijo...

Oiga, Gin... ¿¿¿Y ES QUE NO PIENSA CONTÁRLO, O QUÉ???

it dijo...

No sé, querida Suntzu, qué harán otros padres... por lo que a mí respecta, he pensado siempre que "información es poder", y he preferido contárselo yo, que tuvieran la referencia casera, la opinión que a nosotros nos merecían las cosas... no porque fuera la buena o la verdadera, sino porque a nosotros ( a Mi Santiño y a mí) no nos había ido mal). Luego ellos tendrán que elegir y tener su propia experiencia y opinión.

Me encuentro, cuando hablo con otros padres, con muchos que no hablan con sus hijos; o que no se atreven a tratar algunos temas con ellos. Tienen miedo.
Y olvidan que es una sensación muy contagiosa.
Y que los chicos nos miran, y a éstas edades más, através de los prismas de aumento de un microscopio.

Si no tenemos miedo a hablar, ellos tampoco lo tendrán. Si les damos el poder de creer en ellos, saldrán ahí fuera, a la vida, convencidos de que son capaces de llegar a donde quieran.
Supongo que de eso se trata.

De aprender a dejar irse a quien queremos.

;-))

it dijo...

Ja, jajajajajajaaaa... ¡qué bueno, Arc! (no sé cómo se me pasó por alto esa reseña tuya)

Gracias por traerla aquí, me ha divertido mucho y me he acordado de todos los bulos que corrían por mi colegio y que escuchábamos con fruición, de labios de las mayores del cole, cuando las monjas nos dejaban solas.

Un beso,

it ;-))