viernes, 16 de noviembre de 2007

Los perturbs y el ardor I



Doy comienzo a un cuaderno de notas, recopilaciones, apuntes de interés y otras zarandajas de parecida naturaleza para..... armarme, como una Lara-Croft-maternal... ante la que me va a caer por encima, ya mismo... sí... porqueeee.... EL SEXO ESTÁ A LAS PUERTAS
¡ja!
-El sexo está YA adueñándose de mis pobres cúmulos de hormonas (antes llamados: hijos).
Así es.
Oh, sí-sí.
Vamos a ello, ¡sin miedo!, aprovechando la oportunidad y la maravilla de la vida dejándose sentir por todas partes.... órganos reproductivos de mis hijos, incluídos.... ¡ay!

Y para empezar lanzo al aire algo que los padres tenemos que tener muy claro: NO NECESITAN PERMISO DE NADIE. Están en su derecho al reclamar su derecho a la sexualidad y al libre ejercicio de la misma.
Y, además, tienen derecho a que nosotros, sus personas de confianza, sus padres -los primeros- y más tarde sus profesores, tutores y demás personas que participamos en su formación y educación, aportemos todos los conocimientos que necesitan para que esa parte tan fundamental de su vida sea GLORIOSA Y FELIZ y no arriesgada, peligrosa, desestructurante o de consecuencias fatales... por falta de información.
Es para nosotros, los padres, una oportunidad magnífica al mismo tiempo que un reto que nos guiña el ojo (es decir: irresistible!!), el conseguir transmitirles -también en éste tema- nuestros valores, los principios en los que creemos personalmente y que tal vez a ellos también les sirvan.

En agosto de 2000, se reunieron en Tlaxcala representantes juveniles de 78 agrupaciones mexicanas provenientes de casi todas las entidades del país, y elaboraron la Declaración de Derechos Sexuales de los Jóvenes, documento donde plasman su aspiración a vivir una sexualidad libre y responsable, placentera y protegida, respetuosa y equitativa.



Declaración de Tlaxcala
Agosto del 2000


Derecho a la autonomía sobre mi cuerpo y mi vida sexual. Decido que hacer con mi cuerpo y mi vida sexual y exijo respeto a mi libertad.

Derecho a disfrutar de una vida sexual placentera. Yo disfruto de mi cuerpo y del ejercicio de mi vida sexual, y necesito un ambiente libre de culpas y coerción.

Derecho a manifestar públicamente mis afectos. Expreso mis sentimientos y afectos en espacios públicos, fomentando así una cultura de convivencia armónica.

Derecho a decidir con quién compartir mi vida y mi sexualidad. Decido libremente con quien o quienes compartir mi vida, mis sentimientos, mis afectos y mi erotismo. Deben ser reconocidas y respetadas las formas de unión o convivencia que yo elija.

Derecho a la privacidad en mi vida sexual. Tengo derecho al respeto de mis espacios privados y a la confidencialidad en mi vida sexual. Ninguna persona o institución tiene derecho a transgredirlos.

Derecho a vivir libre de violencia sexual. Nadie debe ser objeto de coerción o violencia sexual en su familia, con su pareja, en el trabajo o en cualquier otro ámbito en el que se desarrolle. Los sistemas de impartición de justicia deben protegerme y garantizarme el ejercicio libre de mi sexualidad.

Derecho a la libertad reproductiva. Decido tener o no hijos, cuántos y cuándo de acuerdo a mis posibilidades y deseos. Para apoyar mi decisión, tengo derecho a información y servicios de salud.

Derecho a la igualdad y a la equidad. Todas las personas somos libres e iguales en derechos y esto incluye el ejercicio de nuestra sexualidad.

Derecho a vivir libre de toda discriminación. El ejercicio de mi libertad no debe ser condicionado por mi edad, género, sexo, orientación sexual, estado de salud, religión, estado civil o forma de vestir. El Estado debe garantizarnos la protección contra cualquier forma de discriminación.

Derecho a información completa, científica y laica sobre sexualidad. Para decidir libremente sobre mi vida sexual necesito información sobre placer, vida afectiva, equidad e igualdad, reproducción, perspectiva de género, diversidad y/o cualquier otro tema de la sexualidad.

Derecho a educación sexual. La sexualidad es parte integral de nuestro desarrollo, la educación sexual debe estar presente en todos los programas educativos para la infancia y la juventud de las instituciones públicas y privadas, fomentando la equidad, la igualdad, el respeto.

Derecho a servicios de salud sexual y salud reproductiva. Tengo derecho a que el Estado me proporcione atención gratuita, oportuna, confidencial, de calidad, y sin ningún tipo de prejuicios en todos los servicios de salud.

Derecho a la participación. Tengo derecho a participar en los espacios de toma de decisión que tienen que ver con mi sexualidad y mi reproducción, desde el diseño, implementación y evaluación de programas, políticas públicas e instituciones sociales.


Esta Declaración es el reflejo de las y los participantes de 28 estados de la República Mexicana, representantes de 78 organizaciones civiles e instituciones gubernamentales que asistieron al Foro Nacional de Jóvenes por los Derechos Sexuales, realizado en La Trinidad, Tlaxcala, que convocó el Instituto Mexicano de la Juventud, la Dirección de Programas para la Juventud del Gobierno del Distrito Federal, Acción Educativa por la Salud Sexual, A.C. y ELIGE Red de Jóvenes por los Derechos Sexuales y Reproductivos

4 comentarios:

it dijo...

Es aterrador.
A-TE-RRA-DOR. Esos pequeños, candorosos, inocentessssss... ángeles... que hace poco jugaban a las canicas o empujaban las bicis pinchadas para que les pusiera un parche a la rueda... son ahora unos semihombretones que huelen a fiera, pinchan al dar un beso y tratan (inutilmente, la mayor de las veces) de controlar los gallos de su cambiante voz.

Todo un oceano de miedos y prejuicios se nos viene, como una aterradora marea, cuando las evidencias de que están activándose hormonalmente se hacen presentes.

Entonces la preocupación se adueña de nosotros y una ristra de imágenes y sensaciones, a cada cual menos agradable que la que la antecede, desfila como en una pantalla mental:
-embarazos no deseados
-enfermedades contagiosas
-abusos, daños, mal uso
-...otros.

Y, como en todo, desde que te los dan envueltos en una toquilla, el primer día... cruzas los dedos y lanzas una plegaria para tener la sabiduría, la intuición, la sensibilidad y un poco de suerte... para evitarles todo mal.

Así de simple.
Quizá sea esta sensación de estar dando volteretas en la cuerda floja, llevando en la cabeza una, vacilante y en constante desequilibrio, bandeja llena de frágiles y valiosas copas de cristal de Bohemia... sí. Quizá sea esta sensación... lo que mi madre llamaba "el arte de ser madre"

it ;-))

Sir John More dijo...

¡¡¡Uyyyy, cuántos derechooooos!!! Y las obligaciones, ¿qué? Ahora mismo yo los cogía y les... Vamos, que los agarraba y... A principio de curso escribí en un folio que nos envió el instituto, lleno por detrás y delante de obligaciones de los alumnos, que sería aconsejable hablar también de sus derechos y de las obligaciones del resto de la comunidad escolar. Y defendí a estos energúmenos... Yo es que los dejaba sin sexo hasta los treinta y cinco... Besos llenos de instintos asesinos...

it dijo...

jajajajajaaaaaaaaaaaaaaaaaa..... ¡hasta los 35! Sire, le veo a Ud. muy-muy levantisco!

Veamos ¿qué han hecho esos pobrecitos, eh?? -Te aviso que te encuentras ante una entusiasta de la vida y todas sus oportunidades, placeres y regalos gratis.

Y el sexo, queridísimo Sire, es parte sustancial y derecho inalienable de la persona. Además de gratis, en casi todas las ocasiones (no seré yo quien se meta en los charcos de los pagos, comercios y tratas, que haberlos haylos).

Carezco -eso deseo creer- de prejuicios y miedos escénicos y todo obstáculo o dificultad... es un reto o aliciente que me incita, tienta y guiña el ojo. Que me da unas ganas (impacientes y acuciantes) de coger impulso e ir a por ellas.

¿Sabías que para escribir "crisis", en chino, tienes que usar los trazos que corresponden a "riesgo" y "oportunidad"???

Así que ahora, cuando ellos son los que empiezan... además del nudo (preceptivo) en el estómago, tengo una ilusión tremenda. ¿Recuerdas tú el ardor? ¿la emoción y la carne de gallina de las primeras veces? ¿el salto del corazón al ver a quien se había adueñado de la piel y los sentimientos? ¡cómo brillaba todo! ¡qué lejos el suelo, de los pies!

......imagina lo que sentirán.

Y sí, estoy completamente de acuerdo con las obligaciones que implican a todas las partes. Y a nosotros los primeros: debemos hacer cuanto esté en nuestra mano para que salgan ahí fuera, a la vida que no es otra cosa que el toraco arrebatado al que esperamos a puerta gayola (¿se escribirá así??), y que hagan una buena faena. La suya. A su manera. Pero sin que el toro les pinche.

Me gusta verte por aquí, ¿te lo había dicho???

it (buena y bonita)

Sir John More dijo...

Bueno, más que lo que han hecho, es lo que no han hecho. En los estudios no acaban de enterarse que es mucho mejor para ellos estudiar entendiendo las cosas, y ser un poquito ordenados y responsables. Para ellos y para nosotros, pero sobre todo para ellos, porque aunque a veces parezca que les importa poco aprobar, sí les importa mucho salir y tener tiempo libre, y de esta forma tendrán poco y de poca calidad... Aparte, a veces tengo la impresión de que estamos criando a dos vagos egoístas de cuidado, y no es que ahora estén en ese plan, es que están en ese plan desde que nacieron, y a nosotros, muchas veces, nos da cosa molestarlos un domingo por la mañana para que vayan a comprar el pan, y coge la madre y se lo dice al padre, y el padre coge y, para recordar la infancia lejana, va y lo compra. Y los niños rascándose el vientre... En fin, es más compleja la cosa, y sé que son arrebatos asesinos que todos los padres y madres hemos de sentir, para concluir luego lo que venía a decirnos una magnífica pediatra que controlaba la salud de los enanos: no pasa nada, siempre hay tiempo para cambiar si no nos quedamos dormidos. También me gusta pasar por aquí, aunque hoy lo que más me gustaría es estar en una isla solitaria leyendo un buen libro y comiendo ensalada de aguacates, te lo juro...

Ah, por cierto, no sólo recuerdo aquel escalofrío de las primeras veces, es que me niego a dejar de sentirlo... Pues estaría bueno...

Bes(it)os.